“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno esDeuteronomio 6:4

 

Introducción: Si alguien te pregunta: “¿Crees en Dios?” Seguramente tu respuesta es: “Claro, yo creo en Dios, con él me acuesto y con él me levanto”. Ahora yo pregunto: ¿En cuál? Todos nosotros fuimos creados con la idea de la existencia de un Creador, pero en la medida que pasa el tiempo, por la perversidad del corazón, la influencia de las religiones y la falta de conocimiento de la Biblia, la persona termina formando su propio dios. Por ello es necesariamente obligatorio escudriñar la Biblia, que es el Libro del Dios verdadero, para conocer el auténtico Creador. No existe mayor tragedia para el hombre morir sin conocer el verdadero Dios. ¿Deseas conocerle?



1. El verdadero Dios ordena conocerle. Él dice que el hombre no se debe gloriar de su sabiduría, de su poder o de su riqueza, que la única cosa de la cual se debe gloriar es de conocerlo a Él. (Jer. 9:23-24)

 

2. El verdadero Dios es el Dios de Israel. En la antigüedad (hoy también) las naciones formaban sus propios dioses y luego los adoraban. Lógicamente, estos dioses no podían hacer nada, pero sus adoradores les atribuían las cosas que el Verdadero Dios les daba y hacía. El único pueblo que tuvo el privilegio de tener al Único y Verdadero Dios fue Israel. No que ellos le buscaran, o fueran mejor que las otras naciones, mas que Dios en su soberana voluntad quiso revelarse a ellos mostrando sus santos atributos. Es por ello que al verdadero Dios se le llama el Dios de Israel. (2 R. 19)

 

3. El verdadero Dios es Trino. Las Escrituras afirman expresamente que existe un solo Dios verdadero y que en Dios existen tres personas con atributos divinos. La Biblia registra que el Padre es Dios (Ro. 1:7). Que el Hijo es Dios (He. 1:6-12; Jn. 20:24-29) Que el Espíritu Santo es Dios (Hch. 5). La Biblia afirma que la salvación es obra 100% del Trino Dios. El Padre escoge, el Espíritu Santo santifica, o separa al escogido por El Padre, y el Señor Jesucristo lo purifica con su sangre. (Is. 43:11; 1 P. 1:1-2)

 

4. El Verdadero Dios es Espíritu. Aunque nuestro Señor Jesucristo tomo un cuerpo 100% humano, como Dios es y será Espíritu. Dios es invisible a nuestros ojos. Él ordena que todos aquellos que lo adoren tienen que hacerlo en espíritu y en verdad. Esto quiere decir que no necesitamos ver algo para creer, que no debemos hacer imágenes para tratar de representarlo y adorarlo, pero que al mismo tiempo no debemos adorarlo como nosotros queramos, debemos hacerlo en verdad, es decir, conforme las Escrituras dicen que se debe hacer. (Jn. 4:24)

 

5. El Verdadero Dios está en todas partes. Él llena el cielo y la tierra; en Él vivimos, nos movemos y somos; sus ojos están en todo lugar vigilando a los buenos y a los malos. Para poder apreciar un poco el tamaño de Dios deseo que evalúe lo siguiente. Si existiera un vehículo espacial que se desplazara a la velocidad de la luz (Aprox. 300.000 km por segundo) tardaríamos en llegar a la primera estrella 3 años y medio, para salir de la Vía Láctea duraríamos cientos de años, pero la Vía Láctea es una entre billones de galaxias en el universo. En todo lugar del indescriptible universo está Dios, Él es infinito en tamaño. (Sal. 136:7-12; Jer. 23:23; Hch. 17:28; Pr. 15:3)

 

6. El Verdadero Dios tiene toda sabiduría. Él sabe cuántas cosas grandes y pequeñas existen. Sabe la cantidad de estrellas que existen en el universo y a cada una de esas trillones de estrellas le dio un nombre, pero al mismo tiempo sabe cuántos cabellos cada persona tiene. Pero no solamente sabe cuántas cosas existen, sabe a perfección lo que las personas tienen en su corazón. Además de eso Él sabe hacer todo. Por ejemplo, ¿alguna vez te paraste para pensar en tus sentidos? Tus ojos, tu nariz, tus oídos, tu boca, todos están tan cerquita y aun así cumplen funciones tan distintas y tan vitales. ¿Sabes cuánta sabiduría se necesitó para hacerlos tan perfectos y tan esenciales? Solo alguien perfecto en sabiduría podría crearlos. Cada parte del cuerpo y cada cosa creada muestra la infinita sabiduría de Dios. (Sal. 139:1-6; Is. 40:26-28; Mt. 10:30; Jn. 2:25)

 

7. El Verdadero Dios tiene todo el Poder. Dios afirma en sus Escrituras que para Él no existe nada imposible. La mayoría de los hombre, aunque afirman creer en Él, no creen que Dios sea infinitamente poderoso, no creen por ejemplo que Él hizo la tierra y el universo entero en seis días, afirman que cada día corresponde a eras de millones de años, más existen pruebas científicas que demuestran que la tierra no tiene más de 10.000 años y que la teoría de la evolución carece de pruebas científicas. Pensemos entonces en el infinito poder de Dios. La Biblia afirma que Dios hizo el sol, la luna y las estrellas en el cuarto día. Deseo que medites en lo siguiente: Aunque la tierra es grande comparada con nuestro tamaño, ella es muy pequeña comparada con el sol. En el sol caben aproximadamente un millón trecientas mil tierras. Pero el sol no es la estrella más grande, existe una estrella llamada Antares que es 64 millones de veces mayor que el sol. Pero Antares no es la más grande, existe una estrella en la constelación de Hércules que es 100 millones de veces mayor que Antares. Pero La estrella de la constelación de Hércules no es la más grande, existe una estrella de nombre Epsilón que es varios millones de veces más grande que la estrella de Hércules. Ahora, Dios creó billones de conjuntos de estrellas llamadas galaxias, y en cada galaxia existen billones o trillones de estrellas, ¡Y todo esto fue creado en un solo día! ¿Puede existir, entonces, algo imposible para Dios? En el día final, Dios va a mostrar para todo el mundo que su poder es ilimitado, que si Él desease podría sin problema alguno haber creado el mundo en un solo segundo. ¿Cómo lo demostrará? Resucitando a todas las personas de todos los tiempos en un abrir y cerrar de ojos y eliminando con fuego este universo, para dar paso a un cielo nuevo y una tierra nueva, donde mora la justicia. Milagros como el hacer que una ancianita de 90 años tuviera un hijo, dar carne a más de dos millones de personas en el desierto, parar la tierra para que Josué venciera a sus enemigos, resucitar personas de cuatro días de muertos y hasta hacer pasar un camello por el ojo de una aguja son cosas muy, muy simples para Dios, porque Él tiene todo el poder. (Gn. 1:14-19; 2 P. 3:3-13; 1 Co. 15:52; Gn. 17:17; 21:1-7; Nm. 11; Jos. 10; Jn. 11; Mt. 19:16-26)

 

8. El Verdadero Dios es soberano. Soberano es una persona que ejerce o posee autoridad suprema e independiente. Aunque a los gobernantes de reinos les dan el título de soberanos, y también se utilice el término para expresar la autonomía de una nación, en la práctica ningún ser creado ni territorio es soberano. Para que una persona sea soberana tiene que tener la capacidad de planear, crear, ejecutar, proveer, gobernar, controlar todo y a todos y que nadie pueda interferir y decir: ¿Qué haces? La Biblia afirma que Dios es el único soberano, pero que ejecuta su soberanía de tal forma que las criaturas sean responsables de sus actos, que sean culpables de sus pecados y que recojan el fruto de aquello siembran. (Dn. 4:34-35; Gál. 6:7-8)

La Biblia registra que Dios en su soberanía planeó toda la historia. El rey David expresa que su vida ya estaba escrita y que todo aconteció tal como estaba planeado. Lucas, en el libro de los Hechos, afirma que los que creyeron lo hicieron porque estaban ordenados para vida eterna. Pablo dice que Dios escogió un pueblo desde antes de la fundación del mundo. Juan dice que estos están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo. Pedro dice que la traición y las macabras acciones de los que mataron a Jesús estaban planeadas, aunque ellos eran responsables y culpados. (Is. 46:10; Sal. 139:16; Hch. 13:48; Ef. 1:4-5; Ap. 17:8; 1P. 1:18-20; Hch. 2:22-23; 4:27-29)

La Biblia afirma que el Soberano Dios con su infinito poder y sabiduría creó todo. Que Él sustenta todo y a todos. Que Él crea la paz y la adversidad. Que Él gobierna a los ángeles y a los hombres, tanto buenos como malos. Que Él coloca y quita reyes y que a todo lo que quiere los inclina. Que Él endurece y ablanda corazones. Que Él está conduciendo todo al propósito que Él idealizó, y que todo y todos terminan siendo un instrumento en sus manos para alcanzar este objetivo, pero recordando siempre que sus criaturas son responsables de sus actos y culpables de sus pecados. (Gn. 1:31; Heb. 1:3; Ex. 4:11; Am. 4:7; Is. 45:7; 1 S. 16:14; Ro. 13:1; Pr. 21:1; Ro. 9:17-18)

 

9. El Verdadero Dios es Santo. Él es el único que es eterna e infinitamente santo. Dios no peca, no tiene pecado, no puede pecar, no desea pecar, no puede ser tentado y abomina el pecado. Todas los seres creados que la Biblia registra como santos es porque recibieron de Dios la santidad, no lo son por naturaleza. Aun los más santos de los hombres, en tanto que están en esta tierra, se sientes atraídos en algún momento por el pecado, pero en el caso de Dios acontece todo lo contrario, Él tiene repugnancia, asco, odio por el pecado. Por ello si una persona aún no ha experimentado el perdón y la limpieza con la sangre de Cristo de sus pecados, Dios por su santidad, no solamente abomina el pecado, abomina también la persona y su maldición está sobre su casa, ve a esa persona como su enemigo todo el tiempo y está dispuesto a vengarse. Cuando esto acontezca sería mejor para la persona no haber nacido, pues horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo, el cual es fuego consumidor. (Ap. 15:4; Is. 6:1-5; 1 Jn. 1:5; Stg. 1:13; Is. 1:10-17; Sal. 5:5; 7:11-13; Pr. 3:32-33; 15:26; Neh. 1:2,9; Heb. 10:31; 12:28)

 

10. El verdadero Dios es paciente. El hecho de que Dios no descargue su furia instantáneamente todas las veces que una persona peca, no es porque a Él no le importe el pecado, o porque tiene por inocente al culpable, o porque olvide, es porque Él es paciente o longánimo. Continuar pecando, porque no pasa nada en el momento de pecar, es despreciar la paciencia de Dios y al mismo tiempo es amontonar castigo para el día de la ira. Él afirma que no quiere la muerte del impío y que es paciente no queriendo que alguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. (Nm. 14:18; Ro. 2:4-5; Ez. 18:23; 2 P. 3:9)

 

11. El Verdadero Dios es bondadoso. Él da a todos. No existe una persona que pueda decir que Dios nunca dio cosas para él. La bondad de Dios no es solo para los justos, incluso muchas veces los que no temen a Dios reciben mucho más en esta tierra. Él hace salir el sol sobre buenos y malos y envía la lluvia sobre justos e injustos. Es importante saber que si Dios da salud, bienestar económico y muchas cosas en esta tierra, no se debe necesariamente a que la persona esté bien con Dios ni porque Dios no esté airado, se debe a que Dios es bondadoso. (Mt. 5:45; Sal. 73)

 

12. El Verdadero Dios es misericordioso. Esto quiere decir que Él ayuda a aquellos que están en miseria, sea física o espiritual. Todos los seres humanos llegamos a este mundo en absoluta miseria espiritual y Dios enriquece el alma de todo aquel se aproxima humildemente a Él. (Mr. 1:40-42)

 

13. El Verdadero Dios es compasivo. Esto se demuestra cuando personas que no están necesariamente en miseria física o espiritual, pero pasando momentos críticos, son socorridos por el Señor. (Stg. 5:11; Mt. 15:32-39)

 

14. El Verdadero Dios es amor. Piensa que tus vecinos día y noche solo hacen cosas horribles para perjudicarte. Piensa que estás viviendo en un país donde este tipo de personas tiene que pagar con la pena de muerte. Pero piensa también que en ese país existe una ley donde si deseas que tus enemigos no mueran, entonces tienes que entregar tu hijo amado para que muera en lugar de tus enemigos. ¿Serías capaz de hacerlo? Todos los seres humanos, segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, hacemos muchísimas cosas que ofenden al Dios santo y Justo. Él decretó que la única forma de pagar por cada ofensa es siendo castigados eternamente en el infierno. Pero Dios mostró que es amor al enviar a su Hijo amado para recibir el horrendo tormento eterno por perversos pecadores como nosotros. (1 Jn. 4:9-10; Jn. 3:16; 1 Ti. 1:12-15)

 

15. El Verdadero Dios es eterno, fiel e inmutable. El único ser que no celebra cumpleaños es Dios, porque siempre existió e siempre existirá. De eternidad a eternidad es el mismo, Él no cambia. Es por ello que es urgente temer a sus advertencias y creer en sus promesas. (Is. 40:28-31; 2 Co. 1:20; Mal. 3:6; Heb. 13:8; Stg. 1:17)
Existen otros atributos de Dios, y es tu responsabilidad descubrirlos, escudriñando las Sagradas Escrituras, la única revelación especial de Dios para nuestros días.

Deseo que no te engañes y que respondas con sinceridad la siguiente pregunta. Después de estudiar este folleto, ¿Este es el mismo Dios en el cual creías? R:________________

 

Conclusión

El primer mandamiento de la ley de Dios dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” Ex. 20:3

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