El siguiente tema fue dado en la congregación de Vila, y será dado, si Dios lo permite, en La Pedrera y en el ejército. Oren por nosotros. Cualquier sugerencia, comentario, serán recibidos con gratitud.

 

Terquedad

"No seáis como el caballo, o como el mulo sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti" Sal. 32:9

Introducción

El famoso Morrocoi, es una clase de tortuga que es considerada terca. Puede haber un espacio bien grande para pasar, pero si llegó a decidir que tiene que pasar por donde hay una pared, se queda empujando la pared sin descanso. Puede alguien colocarla en el espacio grande para pasar, pero ella insiste en regresar a la pared para pretender pasar por ahí, y continua empujando, incluso llegando en muchos casos, a hacer sus necesidades fisiológicas producto del inmenso pero inútil esfuerzo.

 

A. Lo que no es ser terco. Ser perseverante o constante en algo que es correcto insistir. Muchas personas, por la ignorancia de los que los acusan, han sido tratadas como tercas por luchar sin descanso para lograr determinados objetivos que al final todos reconocen que era justo actuar de esa manera.

B. Lo que es ser terco. Es insistir en hacer algo que a la luz de la verdad no es correcto. La terquedad es la moneda falsa de la perseverancia o constancia. El caso de la humanidad en la llanura de Sinar que decidió construir una torre que les diera fama y que llegara hasta el cielo, es uno de los ejemplos de terquedad. Dios mismo dijo que nada les haría desistir de lo que habían pensado hacer. Gn. 11:1-9

C. Algunas razones por las cuales una persona actúa tercamente.

1. Por orgullo. Este tipo de persona no acepta un consejo, una corrección, no acepta que otro le haga ver su error. Continúa haciendo lo que él quiere, así vea los estragos de su terquedad, para demostrar que él manda, que es superior o que tiene razón. Cree que si cede ante la corrección se verá débil, cree que pierde su pose. Por lo general reacciona con ira y guarda resentimiento contra el que le hace ver sus errores. Este es el que dice "Primero muerto que descolorido" El cree que su forma de ser le trae respeto cuando en realidad es mirado con desprecio, como persona ignorante. Su pecado hace que él se crea que es dios. Ejemplo, el Faraón. Ex. 5:2; Pr. 27:22

2. Por pereza. La razón aquí es porque la persona no quiere hacer. Puede que alguien le diga mil veces lo que debe hacer, puede ver las destrucciones de su negligencia, el rechazo de los demás, sentir su consciencia repudiando sus acciones día y noche, pero las ganas de no hacer nada son tan altas que prefiere el volcán de consecuencias. Ejemplo. El hombre perezoso de Pr. 24:30-34; Pr. 21:25

3. Por cobardía. Puede la persona haber recibido la información necesaria para actuar conforme Dios ordena, pero en el momento de actuar correctamente el miedo a perder algo lo conduce siempre a hacer todo lo contrario de la voluntad de Dios. Miedo a ser agredido física o verbalmente, miedo a perder un empleo, miedo a la aplicación de medidas que le traiga "perjuicios", miedo que se tomen represalias contra él en el estudio, en el trabajo, entre los amigos, etc. Su miedo lo conduce, aun a pesar de los continuos llamados para tomar decisiones valientes, a seguir la corriente del mundo. Ejemplo. Todos los que niegan a Jesús por el temor a represalias. Pr. 29:25a; Mc. 8:38

4. Por codicia. El deseo de tener, de no contentarse con lo que Dios le provee, hace que la persona cierre los oídos a las advertencias continuas de que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Por lo general la persona utiliza mecanismos de defensa para justificar su acción y rechazar el consejo. "Si no trabajo no como" "Mi familia tiene necesidad" Ejemplo. El joven rico. Pr. 28:22; Mc. 10:17-27

5. Por sentimentalismo. Hay personas que tienen tan errado el concepto de amor al prójimo que, a pesar de los continuos avisos de Dios sobre lo que es realmente amar, siguen insistiendo en hacer cosas "en favor de otros" (hijos, familia, amigos, etc) que son contrarios a la ley del Señor. Muchos de los inútiles y zánganos que vemos hoy se debe a personas, que basados en un supuesto amor, no exigieron nada, no enseñaron nada, les hicieron todo, les consintieron todo, les justificaron todo, les apoyaron en lo errado, etc. Ejemplo. El siempre renombrado caso de Elí y sus hijos. 1 S. 2:29; 3:11-14

6. Por Pasión. La unión de pareja que Dios aprueba, se ve continuamente hecha añicos cuando la persona es presa de la pasión. En ese estado la persona pierde todo dominio y aunque la evidencia de la inconveniencia de llevar tal o cual relación es notoria a los ojos de todos, la persona cierra sus ojos, sus oídos y huye de todo aquel que le insiste en advertirle su error y busca a los que le alimentan su lascivia. Ejemplo. Herodes y su cuñada. Mc. 6:17-28

7. Por incredulidad. Este tipo de terquedad se debe a que el incrédulo aunque escuche millones de veces la forma cierta de actuar, considera lo que Dios dice sin valor, en tanto que sus razonamientos o los de otro ser creado los vé obvios y convenientes, por ello sigue ese camino. No que el terco incrédulo manifieste con sus labios necesariamente incredulidad, pero en su diario vivir no se ve aplicando lo que Dios dice en su Palabra. Considera que a Dios solo se le debe tener presente en el culto, pero que no se le debe involucrar en la toma de decisiones diarias. Aunque puede decir que cree en Dios, Dios no existe en forma de actuar. Ejemplo. Los judíos en la primera venida de Cristo. Sal. 53:1; Jn. 12:36-40

8. Por vicios. El adicto a algo, como bebidas alcohólicas, tabaco, drogas, juegos de azar, tv, etc. Puede escuchar propagadas de advertencia sobre lo perjudicial de lo que lo tiene adicto, pero eso no surte el más mínimo efecto. Ejemplo. Los habitantes de Judá en la época del Profeta Isaías. Pr. 23:29-35; Is. 5:11,22

D. Advertencia. En este momento existen multitudes que se están quemando en el infierno porque murieron en su terquedad. Orgullosos, perezosos, cobardes, codiciosos, adúlteros, incrédulos, viciosos, etc. Nadie se debe engañar, el que practica el pecado no es de Dios. Ap. 21:8; 1 Co. 6:9

E. Invitación. El que desee vivir una nueva vida en Cristo para vencer la terquedad, acuda a Él. La Biblia afirma que el que se acerca a Él no quedará defraudado. La razón por la cual no quedará defraudado es porque si una persona acude a Él sinceramente, fue porque Jesús vino a este mundo para reemplazarlo en las exigencias de Dios. Heb. 9:14

Conclusión
"Antes que fuera yo humillado descarriado andaba; mas ahora guardo tu Palabra" Sal. 119:67


 

Volver