A continuación las palabras iniciales de la predicación que el misionero César Triana dio en la Iglesia Cristiana Gracia y Amor, La Alborada, Bogotá, Colombia, el 13 de julio de 2014, durante el tiempo de escuela dominical.

"Amados hermanos, todos nosotros sabemos que la salvación es cien por ciento obra de Dios; que nuestro Padre celestial escogió un pueblo desde antes de la fundación del mundo, para que morara con Él en su reino eterno. Sabemos que el Espíritu Santo santifica o separa a todos aquellos que el Padre escogió, y sabemos que nuestro Señor Jesucristo, con su preciosa sangre, limpia de todo pecado a aquellos que el Padre escogió y que el Espíritu Santo santifica o separa. Eso lo sabemos, ¿verdad?

Más Dios, en su infinita soberanía le dio el privilegio a sus siervos de transmitir su santísima palabra llevándola hasta los confines de la tierra, para que aquellos que son escogidos del Señor sean pasados de muerte a vida y adheridos al cuerpo de Cristo, y aquellos que se rebelan contra el Señor sean endurecidos y llevados a la condenación, pero la pregunta que surge es ¿este privilegio y esta responsabilidad corresponde solamente a algunos siervos? ¿Cuál sería la respuesta? [Corresponde a] Todos, ¿cierto?..."

Lo animo a escuchar el audio con el desarrollo de este tema tan importante, el cual busca llevar a cada uno a evaluarse, y ver su responsabilidad frente a la gran comisión, es decir, llevar el evangelio, bien sea en el "frente de batalla", como "equipo apoyo", o como Dios considere.

 

 

La gran comisión

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Mateo 28:19-20

Introducción

Sabemos que la salvación es 100% obra de Dios. El Padre escogió a un pueblo desde antes de la fundación del mundo, el Espíritu Santo santifica o separa a ese pueblo escogido y nuestro Señor Jesucristo lo lava con su preciosa sangre. Pero sabemos también que Dios ordenó a sus siervos llevar su Palabra hasta los confines de la tierra. ¿Solo a algunos siervos?

1. Es un deber de todo el cuerpo de Cristo. A todos los llamados del Señor, Él les dio el privilegio de ser reyes y sacerdotes, pero lo hizo para que anunciaran las virtudes de aquel que los llamó. ¿Crees que tu familia necesita del evangelio? ¿Tus vecinos? ¿Las personas de tu comunidad o de tu barrio? ¿Las personas del pueblito o ciudad que visitas en vacaciones? ¿No crees que eres la persona que Dios escogió para ello? 1 P. 2:9-10

2. Cada miembro del cuerpo de Cristo debe saber cuál función cumple dentro de la gran comisión. Las Escrituras afirman que cada persona que es rescatada de las tinieblas es unida al cuerpo de Cristo y se convierte en un miembro activo. Así como cada parte del cuerpo del hombre es vital para su perfecto desenvolvimiento, así también cada miembro del cuerpo de Cristo es usado para cumplir el precioso objetivo de dar a conocer el Nombre del Único Dios verdadero. Dios no une a ningún miembro a su cuerpo para ser inútil, ninguno es paralítico. Todos tienen la Vida de Cristo. Por ello cada miembro debe mirar que don o que dones recibió para ser colocados en práctica. 1 Co. 12:5

3. El saber cuál o cuáles dones tiene le hará saber la función dentro del cuerpo. 3 Jn. 5-8

a. Si fue llamado para ir al frente de batalla.

b. Si fue llamado para la logística o apoyo para los que van abriendo campo.
Tal como en un ejército, no todos están en la línea de fuego, pero detrás de ellos existe un grupo vital que les está apoyando.

4. Cada miembro tiene la obligación de prepararse. Tanto los que apoyan como los que van al frente deben estar dotados para cumplir la función de la mejor manera. 1 Co. 4:2; Hb. 5:13-14

a. Toda persona que es reclutada por un ejército es preparada en las cosas fundamentales. Todos tienen que aprender a marchar, a disparar, a guardar un orden de autoridad. Imagínense un ejército enviando a sus soldados a la batalla sin aprender cómo manejar el fusil, ¿qué garantía tendría ese ejército de vencer? ¿No resultarían matándose ellos mismos? Así, todos los miembros del cuerpo de Cristo tienen que capacitarse en las doctrinas fundamentales de la Biblia, todos tenemos que estar preparados para responder sobre el Nombre en quien creemos.

b. Luego de que lo miembros del ejército son preparados en lo fundamental, al ser separados para las diferentes compañías son nuevamente instruidos para la función específica que han de realizar. Así el ejército del Dios viviente luego de prepararse en las doctrinas fundamentales, tiene que profundizar en la función, de acuerdo con el don o dones que recibió, para la cual fue llamado. Debe ser cada día más diligente en su preparación, debe ejercitarse continuamente para que su función sea de mejor calidad.

5. Cosas para tener presente por cada miembro en la gran comisión.

a. Los que se quedan para apoyar. Deben evaluar si en verdad Dios los llamó para la logística. Que su decisión no sea por el temor de perder sus comodidades al evaluar lo que tienen que dejar los que van, que tampoco sea por miedo de tener que pasar por peligros. Los judíos que regresaron del cautiverio, inicialmente lo hicieron por el decreto de Ciro rey de Persia que alentaba al pueblo a retornar para reconstruir el templo. El problema fue que al llegar allí, el pueblo dejó de lado la reconstrucción del templo, el cual era el objetivo de su regreso, y se dedicó a buscar las cosas materiales para su comodidad. Las decisiones para "servir a Dios", basadas en los deseos carnales, terminan dejando de lado la edificación del cuerpo de Cristo. Hag. 1:2-4

b. Los que van. Que no sea porque tienen pasión por la aventura, qué tampoco sea por la búsqueda de fama, del aplauso de la iglesia. Muchos escuchando las extraordinarias historias de Misioneros como Judson Taylor, Jhon Paton, etc. Y observando la posición tan elevada en la historia de la iglesia, codician su fama, y se lanzan en esa búsqueda. Estos no se dan cuenta que la posición exaltada de estos misioneros fue precisamente porque no la buscaron sino porque se humillaron delante de Dios para cumplir la tarea que el Maestro les encomendó. Los que codician la fama son como Ananías y Safira que codiciaron la exaltación que Dios dio a Bernabé delante de iglesia por su bondad( Hch. 4:36-37; 1 Co. 10:24) Pero, ¿en qué terminó la búsqueda de esa gloria? En muerte. Hch. 5:1-11

c. Que todos miren la función a la cual fueron llamados como Dios la mira. Los que se quedan no deben pensar que su función es de menor valor que la de aquellos que el Señor envía al frente. Pero que los que van al frente, tampoco se miren como los más importantes. Cada miembro que es usado por Dios, debe hacer su trabajo pensando que esa fue la posición, la función que Dios en su soberana voluntad lo estableció, y si Él lo hizo así es porque es importante. 1 Co. 12:22

d. Que el trabajo que cada miembro del cuerpo de Cristo realiza no es en vano. 1 Co. 15:58

Conclusión
"No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cegaremos, sino desmayamos" Gálatas 6:9


 

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