Nombre del libro y autor
El libro lleva el nombre del último de los jueces, el profeta Samuel. Aunque el autor es desconocido, muchos consideran que Samuel lo escribió porque originalmente 1 y 2 de Samuel hacían parte de un solo libro; sin embargo, sería imposible que él los escribiera, especialmente después del capítulo 25, porque allí se menciona su muerte.

Tema
El libro describe el final del periodo de los jueces, la renuncia de Israel de tener a Dios como Rey, y el establecimiento de la monarquía.

 


Ana (gracia), 1 S. 1-2

"Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus ala me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad" Sal. 57:1-3

1. Su conversión. Las escrituras no registran el momento en que Dios la pasó de muerte a vida, pero su humillación, la respuesta de Dios a ello, el cumplimiento de su promesa hecha a Dios y su profundo conocimiento de su Salvador, muestran que ella había sido conducida a confiar en el Mesías, sin el cual no hay Salvación. 1 S. 2:1; Hch. 4:11-12

2. Su sufrimiento. El sufrimiento se inició cuando se dio cuenta que era estéril, algo que no solo hería su deseo de ser madre, sino que para la época era oprobio, debido a la interpretación que se hacía de la ley al respecto, Ex. 23:26; Dt. 7:14. El sufrimiento aumentó cuando Elcana para poder tener descendientes, dejando de lado el patrón divino (un hombre y una mujer) consiguió otra esposa, practicando así la poligamia. Penina, la segunda esposa, aprovechándose de la situación, perseguía a Ana con demasiada crueldad. Pero el sufrimiento no paraba ahí, este aumentaba cuando Ana pecaba en reacción a los ataques de Penina. 1 S. 1:1-8

3. Su humillación. El privilegio que tenía de creer en el Dios de Israel como su Salvador le condujo a entregar todos sus sufrimientos, le condujo a derramar su espíritu sin dejar absolutamente nada dentro de sí. 1 S. 1:10,12-17

4. Su petición especial. Debido a que su esterilidad había sido el origen de su sufrimiento, ella pide que Dios le de el privilegio de ser madre. 1 S. 1:11a

5. Su voto. Consagrar a su hijo como nazareo. 1 S. 1:11b

6. La respuesta de Dios.

a. Le da paz. El libro no dice si Penina continuó con su crueldad, es de suponer que sí, pero Dios le dio a su sierva una paz que pasaba por encima de toda adversidad. Si Penina continuaba con sus humillaciones, esto ya no surtía ningún efecto. 1 S. 1:17-18

b. Le concede el anhelado hijo. Esto mostraba a todos que la esterilidad de Ana fue algo hecho por Dios para glorificarse tal como lo hizo con Sara y con otras mujeres, a las cuales les dio hijos que llegaron a ser grandes personajes en la historia bíblica. 1 S. 1:19-20

c. Convierte a su hijo en un don para Israel. No existe más alegría para una madre piadosa que el saber que sus hijos son un instrumento de Dios para iluminar. 1 S. 2:20, 26; 3:19-20

d. Dios le regala cinco hijos más. Con este hecho Dios continuaba exaltando a Ana y al mismo tiempo humillando a la cruel Penina. 1 S. 2:21

7. Respuesta de Ana ante el favor de Dios.

a. Prepara a su hijo para el ministerio. Samuel estuvo en sus manos alrededor de tres años, que era el tiempo que duraba un niño dependiendo de la leche materna. En ese lapso de tiempo Ana se dedicó por completo a enseñar al niño a ser dependiente de Dios. 1 S. 1:20-24a

b. Cumple su voto. La fe depositada en el corazón de Ana la condujo a devolver lo que no era suyo. Llevar a su hijo al tabernáculo para entregarlo a Dios no era un acto de irresponsabilidad, de quererse librar de su deber como madre, era un acto de absoluta honestidad. El amor de Ana por su hijo fue tan inmenso que fue capaz de devolverlo a su verdadero Dueño. 1 S. 1:24b-28

c. Ora con regocijo. La primera oración fue producto del dolor, esta es producto de la victoria.

-- Se alegra en la salvación de Dios. No se está hablando solo de la salvación de la condenación eterna, se habla de la salvación de la crueldad que estaba viviendo. 1 S. 2:1-2

-- Exhorta a los hombres orgullosos y alienta a los débiles. A los orgullosos les dice que sin lugar a dudas serán humillados y a los débiles les dice que en Dios hay esperanza firme. 1 S. 2:3-8a

--Exalta el poder de Dios y afirma la inutilidad del hombre. Los santos salen victoriosos porque Dios los sustenta, no porque tengan poder en sí, los malos perecen en tinieblas porque no tienen la capacidad de salir de su maldad. 1 S. 2:8b-9

-- Advierte sobre el juicio de Dios y sobre la exaltación de Cristo. Ana, como todos los que se van al cielo, tenía la plena certeza del juicio final y de la postración de los enemigos de Dios debajo de los pies del Mesías. 1 S. 2:10; Hb. 10:12-13

d. Sigue su tarea de madre. Anualmente visitaba a su hijo. 1 S. 2:29

8. Aplicación. Si eres de los que Jesús vino a rescatar de las tinieblas, ofrendando su vida por ti, y por lo cual has sido apartado del mundo para servirle, tienes que tener siempre presente que por causa de Él padecerás persecución (2 Ti. 3:12); pero que por ser Él tu sumo sacerdote puedes acercarte confiadamente al trono de la gracia para hallar oportuno socorro (Hb. 4:15-16); si lo que le pides es conforme a su voluntad, Él lo hará (1 Jn. 5:14-15; Jn. 14:13-14); si lo que le pides no está conforme al plan de Dios, pues hay cosas que Él en su soberana voluntad deja, Él no te dejará sin respuesta, y mínimo te dará esa paz que sobre pasa todo entendimiento, aunque como le ocurrió a Ana, resulta dándonos mucho más de lo que pedimos, 2 Co. 12:7-10; Sal. 62:1-5; Fil. 4:6-7; Ef. 3:20. La respuesta tuya a los favores de Dios muestra la abundancia o la escasez de gracia en ti para ser grato. Lc. 17:11-19

Conclusión
"Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo." Sal. 55:22

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