Conozcamos toda la historia Tim Sackton/Flickr

Mediante el siguiente mensaje le deseamos la mejor Navidad de su vida, para lo cual es importante que conozca toda la historia. Rara vez se tiene presente toda la historia, pero el 25 de diciembre tiene sentido sólo cuando tenemos en cuenta otras fechas.

 

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El siguiente mensaje se lo enviamos sus vecinos
para desearle la mejor Navidad de su vida:

CONOZCA TODA LA HISTORIA

Rara vez se tiene presente toda la historia, pero el 25 de diciembre tiene sentido sólo tomando en cuenta otras fechas.

La primera fue hace mucho, pero mucho tiempo: no tenemos ni idea cuándo. Pero esto sí sabemos que Dios creó el mundo, y ahora, siendo suyo todo, manda en todo. No, el mundo no llegó a existir por casualidad. Los que creen así son en verdad muy creyentes (¿crédulos?). La única explicación satisfactoria del origen de todas las cosas es que Dios las hizo. Por eso, fue necesaria La Navidad. Sigamos la historia:

La segunda fecha tampoco sabemos cuándo fue. Pero, como en el caso de la creación, sabemos que sucedió. Se trata de la caída. Pero, ¿cuál? Pues la de la humanidad, cuando Adán pecó. No es una fábula, ¿cómo más explicar que sin excepción todo ser humano por naturaleza es egoísta y hace lo malo? La corrupción humana resultó como castigo divino por la decisión del primer hombre de rebelarse contra la clara y buena voluntad del Creador. Sí, todos nacimos culpables, malos y condenados. Por eso la necesidad de la Navidad.

La tercera fecha. La primera Navidad, pues Dios en su bondad y su justicia proveyó la manera de perdonar los pecados sin negar la justicia. Envió a su propio Hijo, el Hijo eterno suyo, la segunda persona de la divinidad, para hacer el rescate. Para poder pagar la justicia era necesaria la muerte, y para morir era necesario que Él se hiciera hombre. ¡Feliz Navidad! Pues Jesucristo nació de la virgen. ¿Suena como fábula? ¡No! Gracias a Dios, no lo es, pues si así fuera, la cuenta con el Creador estaría pendiente todavía para todos, mientras ahora, por razón de la encarnación del Hijo de Dios, para muchas personas la cuenta ha sido saldada. Pero la encarnación no es la historia completa tampoco.

La cuarta fecha, la primera Semana Santa, más o menos en el año 33 después de la primera Navidad. Fue entonces cuando Jesús de Nazaret fue entregado por plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y fue clavado en una cruz por manos de impíos, y le mataron, a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de esta. (Hechos 2:24-25). Fue con este fin que Jesucristo se hizo hombre. Vino para satisfacer la justicia de Dios al cargar sobre sí el pecado de su pueblo y pagar su sanción, la muerte eterna, la separación de Dios para siempre. Sin Semana Santa, la Navidad no tiene sentido. Jesús nació para poder morir en lugar de los culpables.

Una quinta fecha para ampliar la historia, pues unos cincuenta días después de la resurrección de Cristo, fue enviado el Espíritu Santo, para que Cristo y sus beneficios fueran aplicados a favor de todos los que, arrepentidos de sus pecados, creyeran en Él. Lucas en su Evangelio registra estas palabras del Cristo resucitado: “Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones...” Juntamente con el perdón de pecados, la presencia del Espíritu de Cristo en los creyentes lleva a una vida de rectitud en obediencia a la ley de Dios.

Pero, una fecha más, la culminación del propósito de la venida de Cristo, es decir, su segunda venida. No vino sólo para efectuar cambios parciales, sino para en su segunda venida, rectificar las otras consecuencias que trajo la caída de Adán, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. (Romanos 8:21)

Y usted, ¿tiene parte en este proyecto de Dios? Aprenda más; estudie la Biblia. En fin, es ella la explicación de la Navidad. Sólo en la consideración de todas estas fechas es que puede conmemorarla plenamente. No tiene sentido celebrar la venida de Cristo sin tomar en cuenta los otros eventos también.

Quiera Dios que pueda celebrar aun otra fecha, la del día de su conversión a Dios mediante el arrepentimiento hacia Él y la fe en Jesucristo, único Salvador. Tal cosa sería en verdad un regalo de Dios para usted y causa de celebración eterna. 


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