Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Mateo 7:13-20
Serie del Sermón:
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Notas del Sermón:

 

Dos advertencias y una precisión

Pastor Luis Alberto Sánchez, 28 de junio de 2015

 

Un método popular de ensañanza en la época de Jesús era el contraste entre dos cosas, como se ve en el pasaje central de este sermón. En este pasaje, entre otras cosas se mencionan dos puertas, dos caminos, dos árboles, dos frutos, etc. Jesús dirigió el contraste sólo a dos, algo correcto y algo incorrecto, para llevar al arrepentimiento.

La primera advertencia se hace en contra los falsos profetas. A estos, se les puede descubrir por sus frutos, es decir, por sus acciones. Llevando esta enseñanza a nuestros días, nos advierte que no nos dejemos llevar por la apariencia del pastor, por ejemplo, y nos motiva a que contrastemos lo que él dice con la palabra de Dios.

La segunda advertencia es a que no nos engañemos a nosotros mismos, lo cual es muy fácil. Esto, porque siempre pensamos que hacemos lo justo, por supuesto, a nuestros ojos. La comparación de cada acción debe hacerse es en con la justicia de Dios, de la cual saldremos mal, ¡cómo necesitamos al Señor!


 

Pasaje central: Mateo 7:13-20 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

 

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