Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Mateo 6:9-13
Serie del Sermón:
Orador:
Notas del Sermón:

 

Primera petición del Padre Nuestro - 2

Pastor Augusto Ramírez, 17 de mayo de 2015

 

Dios es el padre de la humanidad, en el sentido en que Él creó todo, pero no todos son sus hijos; para eso hay que nacer de nuevo, lo cual es sólo para los que fueron escogidos desde antes de la fundación del mundo. Ese Padre no es lejano, lo cual es una verdad reconocida desde el Antiguo Testamento, como muestra Isaías 64.

La frase "Padre Nuestro" nos indica que Dios no es distante, como sí lo son los dioses en el paganismo. Esa fue una enseñanza de Jesús, cuando oró llamó a Dios padre, con una sola excepción, cuando estuvo en la cruz. Dios, nuestro Padre, nos comprende y nos perdona; sin embargo sí se crea una distancia, cuando pecamos.

Algunas aplicaciones de que Dios sea nuestro Padre son las siguientes: 1) se acaba el temor, 2) crece la esperanza, 3) el sentimiento de soledad queda sin base, 4) se acaba el egoísmo, 5) nos da certeza con respecto a esta vida y la venidera. Como Dios es nuestro Padre debemos obedecerle, sino recibiremos disciplina.


 

Pasaje central: Mateo 6:9-13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

 

Isaías 64 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

1 !Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, 2 como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia! 3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti. 4 Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. 5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. 9 No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros. 10 Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un desierto, Jerusalén una soledad. 11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruidas. 12 ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?

El reproductor requiere que JavaScript esté activado.
Volver