Whitefield - Wesley, sobre la elección

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Carta de Whitefield a Wesley acerca de la elección, por George Whitefield (1714-1770)

"Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. " Gálatas 2:11

(Foto: Hamza82/Flickr)


 

Prefacio

Introducción

1. ¿Es toda predicación en vano o inútil para los elegidos?

2. ¿Destruye la santidad y las ordenanzas de Dios?

3. ¿Destruye el consuelo y la alegría?

Experiencias reales

Consuelo

Oscuridad y dudas

4. ¿Están miles y millones de hombres sin faltas condenados al fuego eterno?

5. ¿Derrumbará esto toda la religión cristiana?

Medios, no causa y efecto

Romanos 9:13

Romanos 9:15

¿Ningún condenado?

Reproche a Dios

Gracia libre o libre albedrío

Estoy muy consciente de los diferentes efectos que producirá el publicar esta carta contra el sermón del querido señor Wesley. Muchos de mis amigos que son fervientes defensores de la redención universal, se ofenderán inmediatamente. Muchos que son celosos del lado contrario se regocijarán. Aquellos que son débiles en ambos lados y que se dejan llevar por razonamientos carnales, desearán que este asunto nunca se hubiera abierto al debate.

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¿Es toda predicación en vano o inútil para los elegidos?


Primero, dices: "si esto es así [esto es, si existe la elección], entonces toda predicación es vana. No es necesaria para aquellos que son elegidos; porque ellos, sea con predicación o sin ella, serán salvos de manera infalible. Por lo tanto, el fin de la predicación de salvar almas, no tiene sentido para ellos; y esta es inútil para los que no son elegidos, porque ellos no pueden ser salvos...

 

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En cuarto lugar, pasaré ahora a otro punto. El querido señor Wesley dice, "qué incómodo pensamiento es este, el que miles y millones de hombres, sin ninguna ofensa previa, sean condenados al fuego eterno".

 

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