Lo que creemos

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Quizás los cinco puntos siguientes ayuden a explicar cómo es el enfoque de la Iglesia Cristiana Gracia y Amor, o, mejor dicho, cómo queremos ser, pues reconocemos que no siempre vivimos a la altura de lo que profesamos. ¿Se da cuenta usted que nuestro enfoque es algo diferente que el de algunas iglesias? Creemos que es así porque hemos querido dar el debido lugar a algunas enseñanzas bíblicas a menudo olvidadas o rechazadas. (Foto: GoToVan/Flickr)

 

  1. Creemos en la Sola Escritura
  2. Creemos en la Sola Gracia
  3. Creemos en la Sola Fe
  4. Creemos en Solo Cristo
  5. Creemos en la Sola Gloria de Dios.

Si bien somos diferentes de otras iglesias, seguimos una tradición muy antigua. Nuestro enfoque no es nada nuevo. Nos identificamos con los apóstoles, con san Agustín, con los reformadores del siglo XVI, con los puritanos de Inglaterra y de América, y con algunas de las denominaciones principales del protestantismo en sus declaraciones de fe.

Sentimos una estrecha afinidad con muchos de los principales personajes del cristianismo histórico. No interpretamos la Biblia a nuestro capricho, sino en armonía con el sentido normal de la Biblia misma y de acuerdo con la interpretación históricamente aceptada a través de los siglos. Gozamos de compañerismo y colaboración con otras iglesias cristianas evangélicas con la misma orientación que en los renglones anteriores hemos reseñado.  

En el libro "Esto Creemos", le ofrecemos gratis una declaración más extensa de lo que creemos. Con toda confianza, puede solicitar uno.

A continaución detallamos lo que significa cada uno de los puntos que creemos.

 

SolaEscritura NYC Wanderer/Flickr

Creemos en la Sola Escritura

La Santa Biblia es nuestra única autoridad absoluta. Ella es la Palabra infalible del Dios único. En ella Dios nos dice todo lo necesario para vivir y morir dichosamente. Con tal don, la Biblia, no hay necesidad de revelaciones adicionales.

Tan perfecta es la revelación que Dios nos da en la Biblia que tenemos por inferiores y no necesarios dones tales como lenguas, profecías, etc. Tampoco creemos que en la actualidad Dios dé a ciertos hombres otros dones carismáticos como sanidades, milagros etc. Estos servían en su tiempo para confirmar la revelación nueva, perfecta y final que Jesucristo y los apóstoles trajeron, pero cumplido este propósito, desaparecieron.

En lugar de ocuparnos de ellos, nos esforzamos por explicar, entender, anunciar y practicar todo lo que la Biblia enseña para nuestra creencia y para nuestra conducta ahora en todo. Por lo tanto, nuestros cultos dan prioridad a escuchar lo que Dios nos dice para que de esta manera también le rindamos culto aceptable a Él.

La Biblia, la eterna Palabra de Dios, es lo que nos orienta y nos mueve,  no las experiencias o las emociones independientes de ella. Rechazamos muchas novedades que han entrado en las iglesias en años recientes, porque ellas no tienen apoyo en la Biblia. Es cierto que en muchos casos las enseñanzas de la Biblia son incomprensibles para la mente humana, y a veces parecen contrarias a la lógica y la experiencia humanas. Sin embargo, para todo ser humano la Biblia es la voz de autoridad a la cual tiene que someterse en todo lo que ella dice.

Claro está que queremos interpretar la Biblia con sumo cuidado y no a nuestro capricho. Buscamos interpretarla en armonía con el sentido normal del lenguaje,  con la historia de la Biblia misma, y de acuerdo con la interpretación históricamente aceptada a través de los siglos.


 

SolaGracia Robert Couse-Baker/Flickr

Creemos en la Sola Gracia

Según la Biblia, la gracia es aquel favor inmerecido que Dios muestra para con pecadores culpables y dignos de condenación por haber desobedecido sus mandamientos. Dios salva a muchos de estos pecadores, dándoles vida espiritual en Cristo. Obviamente Dios no da esta vida a todo el mundo, sino a quienes Él quiere dársela. Leemos en la Biblia estas palabras al respecto: ...no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:16).

¡Infinita gracia! La Biblia enseña la total indignidad e incapacidad de todo ser humano en cuanto a todo bien espiritual delante de Dios. La Biblia dice lo siguiente: [Dios] os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados (Efesios 2:1). ¡Dios salva a los pecadores! Los rescata de la condenación y del dominio del mal para que gocen sirviendo a Dios y al prójimo. Dios lo hace por pura gracia, sin ningún mérito o derecho por parte de ellos.

¡A Dios las gracias! Se ve que la Iglesia Cristiana Gracia y Amor no cree en el “libre albedrío” del hombre en cuanto a querer someterse a Dios, pues el hombre por razón de su naturaleza caída, sencillamente no lo tiene. Toda persona humana ahora por naturaleza se ve impedido por su propio pecado para decidir a favor de los valores espirituales cristianos.  Jesucristo dijo: Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trajere... (Juan 6:44). Somos obligados a buscar a Dios para que Él nos salve, y Él, sí, es el Dios poderoso para salvar (Hebreos 7:25).


 

SolaFe Cassidy Lancaster/Flickr

Creemos en la Sola Fe

Esto sigue del punto anterior, pues si nadie es capaz de salvarse a sí mismo, es obvio que nadie puede hacer nada que merezca la salvación de Dios. El pecador no puede sino recibir de Dios lo que Él da gratuitamente y según su soberana voluntad.

Dios nos manda creer en Cristo Jesús, y por medio de esta fe, Dios nos sella el perdón. El perdón no es por lo que uno hace; no es por algún mérito en uno; no es por una decisión tomada, sino por razón de la obra y los méritos de Jesucristo. Jesucristo, sí, en la cruz, al morir, pagó perfectamente en lugar de su pueblo elegido todo lo que ellos debían.

Ahora, al creer en Él y en su obra en la cruz, los méritos, la justicia, y la redención de Cristo son acreditados a la cuenta del creyente. No es por causa de la fe, sino por medio de la fe, que uno recibe el don de la justicia de Cristo, y con este don, se encuentra absuelto de su culpa ante Dios. Aun el hecho de querer y de poder creer se debe a la obra previa de Dios; la fe es don de Dios. ¡La salvación es de Dios desde el puro comienzo!


 

SoloCristo  Waiting for the Word/Flickr

Creemos en Solo Cristo

Esto sigue del punto anterior, pues, no existe otro Salvador sino solo Él. No hace falta otro. Lo que Él hizo en la cruz fue suficiente, perfecto y eficaz. Pagó todo. Compró todo lo que el pecador necesita. No sólo consiguió el perdón de pecados, sino también toda bendición espiritual. Consiguió a favor de su pueblo el don del Espíritu Santo, y es este Espíritu de Cristo que obra en los pecadores muertos para que vivan espiritualmente y puedan creer en Cristo para ser absueltos de sus pecados.

Cristo no pagó parcialmente, dejando al hombre impotente y condenado que pusiera de su parte. Al pagar todo, todos aquellos por quienes pagó resultan o resultarán vivificados y creyendo en Cristo. Es imposible que alguno por quien Cristo pagó perezca. Dios es justo, y siendo que Cristo cargó con el pecado de su pueblo, ahora Dios en justicia perdonará a todo aquel por quien pagó, llevándolos a creer en Él. Él en la cruz obtuvo la eterna redención. ¡Qué maravilloso Salvador es Jesucristo! No hay necesidad de algún aporte nuestro ni en este momento ni nunca, para nuestra justificación, pues Cristo ya cumplió toda justicia.

Podemos descansar completa y seguramente en su obra perfecta. No hay necesidad de otros mediadores o redentores. Nuestras obras en nada añaden a lo que Cristo logró hace casi 2000 años. El que cree en mí, dijo Cristo, tiene vida eterna. Por supuesto, todos aquellos que por la fe se encuentran en unión con Cristo andan por amor a Cristo en santidad y en la obediencia de buenas obras.


 

SoloADiosLaGloria Walter/Flickr

Creemos en la Sola Gloria a Dios

Dios, el Creador, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, es el Dios único. Hace según su voluntad en los cielos y en la tierra. De Él, por Él, y para Él son todas las cosas; a Él sea la gloria por los siglos (Romanos 11:36). Así es que buscamos vivir como debemos vivir, es decir, no para nuestra propia felicidad primero, sino para la honra de Dios en todo.

Lo importante no es nuestra voluntad, sino la venida del Reino de Dios. Debemos andar en sus mandamientos, creer lo que Él nos enseña y amarle con todo el corazón. No buscamos primero ser felices, sino santos, y siendo santos, resultamos felices, porque para esto nos creó Dios. Una sola cosa tiene importancia, y es que Él sea servido según su voluntad revelada en las Escrituras.

El culto a Dios, pues, no es algo para entretenernos en primer lugar, sino algo para honrarle, y debe ser con toda la seriedad que Él exige a la luz de su bondad y majestad. Claro, nos regocijamos en la gloria de Dios, pero nos regocijamos con temblor, ya que Dios tiene, no sólo la primera palabra, sino la última también. El temor de Dios es el principio de la sabiduría.


 

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