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| ¡El
mensaje de la Biblia empieza con Dios! Antes que podamos presentar
completamente el Evangelio del Señor Jesucristo al
punto de que usted pueda compren derlo y creer en El, es menester
que sepa acerca del gran Dios del cielo y de la tierra. |
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| EL
VALOR DE LOS CREDOS O CONFESIONES |
La SANTA BIBLIA es la única palabra de Dios que tenemos.
Bajo la enseñanza del Espíritu Santo, el creyente
en Cristo tiene guía perfecta, permanente, completa
y final en las Escrituras. Y no necesitamos otra.
¿Para
qué, pues, tener una confesión de fe (oct
algunos la llaman, un dogma de fe, o un credo)? raz6i es
muy sencilla Es para que podamos decir en pocas palabras
qué-es que la Biblia Y para que podamos e esto a
otras personas. En cierto sentido, todo sermón, toda
explicación sobre los asuntos de Dios, es un credo.
Con un sermón, el predicador dice qué es lo
que debemos creer.
era,
pues, que la Biblia no es clara Por supuesto q si, la biblia
razones de pecado o de debilidad, nosotros los hombres no
la entendemos como debemos o la entendemos mal. Por eso
los hombres se consultan, y bajo la dirección del
Espíritu Santo, buscan ponerse de acuerdo sobre qué
es lo que la Biblia enseña. Esta meditación,
este estudio, y este trabajo resultan en una confesión
de fe.
(Dicha confesión queda siempre sujeta a la Biblia;
No tenemos la confesión como una cosa de autoridad
absoluta y mal, sino como un sumario de la Biblia, única
autoridad absoluta en cuestiones dé fe y conducta.
Pero
¿no basta, cuando la gente nos pregunta sobre lo
que creemos, decir sencillamente que creemos lo que la Biblia
dice? No, porque al responder así, nos preguntarán
qué dice la Biblia. No podemos entonces responder
citando todo el contenido de la Biblia palabra por palabra
(demoraríamos muchísimo tiempo). Tampoco podemos
decirles que lean la Biblia para saber. Tenemos el deber
de testificar y explicar nuestra fe, el deber de dar el
evangelio a otras personas. Un vi brevemente el resumen
del mensaje de a Biblia.
Los
Testigos de Jehová también dicen que creen
la Biblia. ¿Debemos aceptar sin más y automáticamente
como verdadero creyente a todo aquel que diga así?
¿Debemos poner a predicar a todo aquel que diga que
cree la Biblia? Por supuesto que no. Tenemos preguntar en
más detalle de qué manera la porson ,entiende
la Biblia. ¿qué cree sobre Dios, sobre Jesucristo,
sobre la salvación, etc.?Y para que tengamos alguna
norma ya establecida sobre todos estos puntos, tenemos nuestra
confesión de Fe. Por ella podemos examinar una persona
y descubrir si en realidad está de acuerdo con la
Biblia o no. Porque la Confesión nos dice en pocas
palabras lo que la Biblia enseña.
En resumen, nuestra Confesión de Fe sirve los siguientes:
1.
Es una declaración de las doctrinas que nos orientan
como iglesia. Nos da unidad de propósito, criterio,
y espíritu. Evita que personas con otros criterios
se unan con nosotros para después ocasionar errores
y disensiones.
2. Es un instrumento para ayudar en la enseñanza.
Es imposible en poco tiempo captar de la Biblia misma un
compendio de su contenido. La Confesión nos lleva
rápido a este compendio.
3. Es una norma concreta para mantener la disciplina en
la iglesia. Con ella, todo el mundo puede saber exactamente
qué es lo que implica ser miembro de nuestra iglesia,
y nos permite censurar justamente a aquellas personas que
se apartan seriamente de este criterio.
4. Es una ayuda para preservar la fe verdadera en contra
de todos los ataques, errores, y novedades, que a menudo
se presentan. Porque como tantos dicen que creen la Biblia,
pero en realidad enseñan contra ella, con la Confesión,
podemos señalar cuáles son las diferencias.
Por ejemplo, la Iglesia Católica tiene como dogma
la verdad de la Biblia. Nosotros también. Y algunas
personas actualmente quieren dar a entender que en realidad
no hay diferencias de importancia entre las dos iglesias.
Pero una lectura de las declaraciones dogmáticas
de la Iglesia Romana y una lectura de la Confesión
nuestra, mostrará abiertamente que, sí, existen
diferencias de peso. Por lo tanto, para nada sirve negar
las diferencias que existen; más bien, nos ponen
la tarea de volver a la Biblia misma para descubrir cual
iglesia ha entendido correctamente las Escrituras, y cuál
no. Notamos que la Confesión no es nuestra autoridad
final La Biblia es la única regia afable de i fe
y de conducta la confesión ha servido para señalar
las diferencias para que no sigamos en la ignorancia o el
error. Y luego, podemos decir que los equivocados, por más
alarde que hacen de creer la Biblia, en realidad no la creen
en el punto controvertido.
Hay
siempre el peligro de no querer aprovechar que las confesiones
le enseñen a uno, y esto por el miedo de que otra
autoridad ocupe el lugar de las Escrituras mismas. Y este
rechazo de las confesiones, unido al hecho de jamás
llevar a cabo un estudio adecuado de las Escrituras mismas
por falta de tiempo, por pereza, por indiferencia, o por
incapacidad o en la deficiencia.
respecto a la verdad de Dios; la persona resulta así
de servicio dudoso ene! testimonio a favor de la verdad
ante el mundo y en la iglesia.
5. Es una explicación bien pensada y muy (x) maleta
para los que no son de la iglesia, sobre lo que enseñamos.
Sí, podemos explicar personalmente y en nuestras
propias palabras lo que creemos (esto no es sino otra confesión
de fe más), pero difícilmente es capaz uno
de explicar con la misma precisión y claridad tal
como hace una confesión ya elaborada y probada a
través de muchos años. Por lo menos, la confesión
nos ayuda a nO dejar afuera ninguna cosa de importancia
cuando buscamos enseñar a otra persona.
6. Es una explicación o exposición de lo que
las declaraciones (es decir, las palabras, las frases, y
las oraciones) quieren decir. La Biblia, obra del Espíritu
Santo, sí, es un libro claro. Pero, otra vez, tenemos
que reconocer que algunas de sus declaraciones, aisladas
del contexto de las Escrituras mismas, y manejadas por personas
deficientes en preparación o en piedad, se prestan
para diversidad de opinión sobre su significado exacto.
Si no fuera así, no habría necesidad nunca
de sermones, enseñanzas, y estudios sobre la Biblia
en la iglesia. Bastaría con citar las palabras de
las Escrituras, no más, y todos estarían perfectamente
de acuerdo. Pero, pero como así no es, la Confesión
sirve para afirmar como entendemos nosotros las palabras
de la Biblia.
La
iglesia siempre corre el riesgo de elevar su confesión
al nivel de la Biblia misma. Dios no permite esto 1 No,
la confesión está siempre sujeta a la Biblia
r debe ser constantemente juzgada por la Biblia. Se hace
necesario, pues, el conocimiento profundo de la Biblia,
y el estudio constante de todas las Escrituras por cada
miembro de la iglesia para que pueda juzgar la confesión
y, a lo largo, llegar a ser aún más convencido
si en verdad la confesión tal como la tenemos, es
un fiel reflejo, un fiel sumario, de lo que la Biblia enseña.
Y si descubrimos que en algo no va de acuerdo con la Biblia,
luego debemos hacer los cambios de rigor. De vez en cuando,
al presentar nuevas circunstancias y nuevos problemas de
doctrina y conducta, puede ser necesario agregar más
artículos a la confesión por ampliar y explicar
ciertos puntos para responder concisamente a las preguntas
que la gente actualmente nos hace sobre estas doctrinas.
Recomendamos
pues, el estudio cuidadoso y detallado de nuestra Confesión
de Fe, la Confesión de Fe de 1.689. Este año
cumplimos los 300 años de esta confesión preparada
en Londres. Que la Confesión nos conduzca a la Biblia
(busque todos los textos al final de cada artículo,
y piense si hay otros textos o datos bíblicos que
hablan sobre el mismo punto). Luego, que la Biblia nos lleve
a mirar la Confesión otra vez para juzgar si ella
dice estrictamente de acuerdo con la Biblia. Este tipo de
estudio, siguiendo la guía de la Confesión,
nos permite comprender, dominar, y explicar todos los puntos
principales de la enseñanza bíblica y a ordenarlos
como sistema. Vemos así la relación entre
un punto y otro en lo que es la totalidad de la verdad que
nos libera y que Nos “HACE SABIOS PARA LA
SALVACION QUE ES EN CRISTO JESUS”.
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| PRESENTACION |
Con cierta frecuencia nos preguntan: “Pero Uds. qué
creen?” Con esta pregunta las personas quieren saber
cuáles son las diferencias entre nosotros y otras
comunidades cristianas. Y también quieren saber sencillamente
qué es lo que enseñamos para poder juzgar
acerca de nuestra fidelidad a las SAGRADAS ESCRITURAS, norma
absoluta de la fe cristiana.
Por esto nosotros, la IGLESIA CRISTIANA
GRACIA Y AMOR de Bogotá, sacamos esta edición
de nuestra declaración de fe. Ojalá sirva
para responder las preguntas de arriba y, a la vez, para
orientar respecto a las grandes verdades en su conjunto
reveladas por Dios para toda persona que quiere vivir y
morir dichosamente.
Hay otro motivo para sacar esta edición
en este momento. La declaración de fe que presentamos,
la que nos orienta en nuestra creencia y conducta, es una
declaración que en este año de 1.989 cumple
300 años de haber salido a la luz. En el año
1.689, en Londres, unas iglesias cristianas la publicaron
con el fin de identificarse detalladamente como exponentes
de la fe cristiana antigua centrada en la gracia de Dios
en el evangelio de Jesucristo y orientada hacia la gloria
del Dios trino.
Actualmente muchos de los que se llaman
cristianos no comprenden bien qué implica el nombre
“cristiano”. Por otro lado, hay cierta aversión
a una definición (y enseñanza todavía
por las Escrituras) para su obediencia y disfrute de la
voluntad perfecta de Dios. Invitamos a toda persona que
dice ser cristiana a un estudio cuidadoso de las páginas
que siguen y a una comparación de las mismas con
la Biblia. Así podríamos saber si somos cristianos
o no, y, a la vez, podremos darnos cuenta del acuerdo que
hay entre los dos documentos. La declaración de fe
es un fiel reflejo de la enseñanza bíblica.
Un fruto derivado del estudio de esta declaración
de fe podría ser la unidad mayor las distintas comunidades
cristianas. Algunos opinan que la definición de las
doctrinas cristianas resulta más bien en la fragmentación
del cristianismo, y esta directamente en proporción
a lo detallado de la definición. La declaración
aquí presentada, sin embargo, dogmatiza en los puntos
donde la Biblia misma lo hace. Por eso, su enfoque en la
esencia bíblica lleva (si dejamos que nos lleve)
a la única unidad que vale y que perdura, la unidad
obligada por la voz de Dios. La fragmentación, cuando
sucede, se debe a la debilidad o a la desobediencia humana
y no a algún supuesto defecto en la revelación
divina.
¿Pero para qué tanto detalle
en la declaración? uds, da tanto detalle precisamente
porque 1a Biblia, la Palabra de Dios, la da. Y Dios dice
lo que dice porque sabe que es para nuestro bien y para
su gloria. No saber, no entender, y no practicar, es perder
el consejo vivo y perfecto de Dios para la orientación
poderosa de la totalidad de nuestra vida como criaturas
de Dios en este mundo.
Sí, es cierto, la declaración
exige un estudio detenido. Obliga a que pensemos. No podemos
llegar a conclusiones precipitadas. Pero ¡qué
fruto más delicioso para quienes por ella se entreguen
a saturarse de la Palabra de Dios, la Biblia misma! La declaración
que presentamos permite un esquema de la verdad de Dios
que sistematiza conceptos de otra manera conftisos, desconectados,
desproporcionados, y en alguna medida inútiles. Esta
comprensión nos capacita para ser fuertes y fieles
representantes del mensaje de Cristo en medio de un mundo
pecador, hundido en la miseria, y decepcionado por las inconsecuencias,
los errores, las deformaciones, y la ignorancia de la Iglesia
Cristiana en general.
Finalmente, queremos agradecer profundamente
al hermano pastor NOBLE VATER y a la Iglesia de Rió
Piedras, Puerto Rico, por el permiso dado para reproducir
(de manera casi idéntica) la versión de la
Confesión de Fe de 1689 que ellos prepararon. Gracias
a Dios por el interés de ellos en impulsar y difundir
la sana doctrina bíblica.
“...Santificad a Dios el Señor en vuestros
corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa
con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande
razón de la esperanza que hay en vosotros”
(1 Pedro 3:15).
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CAPITULO
1 - LAS SANTAS ESCRITURAS |
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1. Las
Santas Escrituras son Único a s cien segura e infalible
regla del conocimiento, e yo encia salvadoras. Aunque la
luz de la naturaleza y las obras de creación y de
providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder
de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa,
sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento
de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación.
Por esto, le agradó al Señor, en varios tiempos
y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar
su voluntad a su Iglesia; y además para conservar
y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento
de la Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia
de Satanás y del mundo, le plugo dejar esa revelación
por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son
muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado
ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló
su voluntad a su Iglesia.
2. Bajo
el título de “Santas Escrituras” o la
Palabra de Dios escrita, se contienen todos los libros del
Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuales son como sigue:
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Antiguo
Testamento |
Génesis |
Esdras |
Oseas |
Éxodo |
Nehemías |
Joel |
Levítico |
Esther |
Amós |
Números |
Job |
Abdías |
Deuteronomio |
Salmos |
Jonás |
Josué |
Proverbios |
Miqueas |
Jueces |
Eclesiastés |
Nahúm |
Ruth |
Cantares |
Habacuc |
1ra
de Samuel |
Isaías |
Sofonías |
2da
de Samuel |
Jeremías |
Hageo |
1ra
de Reyes |
Lamentaciones |
Zacarías |
2da
de Reyes |
Ezequiel |
Malaquías |
1ra
de Crónicas |
Daniel |
|
2da
de Crónicas |
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|
Nuevo
Testamento |
| Mateo |
1ra
Tesalonicenses |
Hebreos |
| Marcos |
2da
Tesalonicenses |
Santiago |
| Lucas |
1ra
a Timoteo |
1ra
de S. Pedro |
| Juan |
2da
a Timoteo |
2da
de S. Pedro |
| Hechos |
Tito |
1ra
de S. Juan |
| Romanos |
Filemón |
2da
de S. Juan |
| Gálatas |
Hechos |
3ra
de S. Juan |
| Efesios |
Romanos |
Judas |
| Filipenses |
1ra
Corintios |
Apocalipsis |
| Colosenses |
2da
Corintios |
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| Todos
estos fueron dados por inspiración de Dios para que
sean la regla de fe y vida.
3. Los libros comúnmente titulados Apócrifos,
por no ser de inspiración divina, no deben formar parte
del canon de las Santas Escrituras, y por lo tanto no son
de autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni
usarse sino de la misma manera que otros escritos humanos.
4. La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas
deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio
de ningún hombre o iglesia, sino enteramente del de
Dios (quien en sí mismo es la verdad), el autor de
el y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios.
5. El testimonio de la Iglesia puede movernos e inducirnos
a tener para las Santas Escrituras una estimación alta
y reverencial; a la vez que el carácter celestial del
contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad
de su estilo, el consenso de todas sus partes, el fin que
se propone alcanzar en todo el libro (que es el de dar toda
gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único
modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre,
la multitud incomparable de otras de sus excelencias y SU
entera perfección, son todos argumentos por los cuales
la Biblia de abundantemente que es la Palabra de Dios.
in
em o, nuestra persuasión y com leta segurjdRd - su
ve a su autoridad divina, proviene bra del Espíritu
quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra
divina y por medio de ella.
6. Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias
para su propia gloria y para la salvación, fe y vida
del hombre, está expresamente expuesto o implícitamente
revelada en las Escrituras y, a esta revelación de
su voluntad, nada será añadido, ni por nuevas
revelaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de
los hombres.
Sin
embargo, confesamos que la iluminación interna del
Espíritu de Dios es necesaria para que se entiendan
de una manera salvadora las cosas reveladas en la Palabra,
y que hay algunas circunstancias tocante al culto de Dios
y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades
humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza
y de la prudencia cristiana, pero guardándose siempre
las reglas generales de la Palabra.’
7. Las cosas contenidas en las Escrituras, no todas son igualmente
claras ni se entienden con la misma facilidad por todos;’
sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse
y guardarse para conseguir la salvación, se proponen
y se declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal
manera que no sólo los eruditos, sino aun los que no
lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales
cosas por el debido uso de los medios ordinarios.’
8. El Antiguo Testamento es auténtico en el hebreo
(que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente),’
y el Nuevo Testamento lo es en el griego (que en el tiempo
en que fue escrito era el idioma más conocido entre
las naciones), porque en aquellas. lenguas fueron inspirados
directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos
por su cuidado y providencia especiales. 1 razón debe
apelarse fiui los originales en esos idiomas en toda controversia.
Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo
de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras
y tienen gran interés en ellas, a las que según
el mandamiento debe leer y escudriña? e teJ di Dios,
se jg que la Biblia debe la len naci a donde sea llevada,
para que morando en todos, pueden adorarle de una manera aceptable
y para que por la paciencia consolación de las Escrituras
tengan esperanza.
9. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia
misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido
verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado
no es múltiple, sino uno solo), éste se puede
buscar y establecer por otros pasajes que hablan con más
claridad del asunto.
10. El Juez supremo por el cual deben decidirse todas las
controversias religiosas, todos los decretos de los concilios,
las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres
y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos
descansar, no es ningún otro más que el veredicto
bíblico dado por el Espíritu Santo. En tal veredicto
descansa la fe.
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| 12
Ti. 3:15.17; Is. 8:20 Lc. 16:29, 31; Ef. 2:20; 2 1:19-21;
2:14, 15;
Sal. 19:1.3; 3 1:1; Pr. 22:19.21; Ro. 15:4; 2 P. 1:19-20;
5 3:16; 6 24:27,44; Ro. 3:2; 2 P. 1:19-21; 2 Ti. 3:16; 1 Ts.
2:13; 1 Jn. 5:9;
8 16:13-14; 1 Co. 2:10-12 1 Jn. 2:20,27; 2 Ti. 3:15-17 Gá.
1:8-9; ‘°Jn. 6:45; 1 Co. 2:9-12; “1 Co. 11:13.14;
14:26,40; 2 P. 3:16; ‘ 19:7; 119:130; ‘ 3:2; ‘BIs.
8:20; 15:1 ‘ 5:39; 181 Co. l4:6i9,ll ‘ 3:16; Ro.
15:4; 202 P. 1:20-21; Hch.
15:15-16; 2 Mt. 22:29-32; Ef. 2:20; Hch. 28:23.
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CAPITULO
2 - DIOS Y LA SANTA TRINIDAD |
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1. No
ha sino el único viviente y verdadero. Existe i mism
y es infinito en su ser y perfecciones. u esencia no puede
ser comprendida. El es espíritu purísimo,
invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones. Solo él
see inmo •dad y habita en 1u inaccesible; en es_muta
inmenso, eterno incomprensihié, todopoderoso, e infinito.
Es santo, sabio, libre, absoluto, que hace todas las cosas
según el consejo de su propia voluntad, ie es inmutable
y justísima, y para su propia glorias También
Dios es amoroso, benigno y misericordioso, longánimo,
abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad,
transgresión y pecados galardonador de todos los
que le buscan con dili y sobre todo mu y terrible en sus
juicios, que odia todo pecado’ que de ninguna manera
dará por inocente al culpable. 16
2. Dio posee en sí mismo y por sí mismo toda
vida, gloria,’ bondad y bienaventuranza; es suficiente
en todo en sí mismo y respecto a sí mismo, no
teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que El ha hecho,
ni derivando ninguna gloria de ellas, sino que solamente manifiesta
su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre
ellas. El es la única fuente de todo ser, de quien,
por quien y para quien son todas las cosas, teniendo sobre
ellas el más soberano dominio, y, haciendo or ellas,
para ellas y sobre ellas toda su voluntad. Todas las cosas
están abiertas y manifiestas delante de su vista; su
conocimiento es infinito, infalible e independiente de toda
criatura, de modo que para El no hay ninguna cosa contingente
o dudosa. Es santísimo en todos sus consejos, en todas
sus obras y en todos sus mandatos. Siendo él el creador
de los hombres los ángeles, éstos le deben a
él toda adoración, 6 y obediencia y cualquier
cosa que él pudiera demandar de ellos.
3. La Divinidad se compone de tres personas:. Dio Padre,
Dios Hijo (o Verbo) y Dios el Espíritu Santo. Son
uno en sustancia, poder y eternidad. Cada uno es enteramente
Dios, pero a la vez Dios es uno e indivisible. El Padre
no es de nadie, ni es engendrado ni procedente de nadie;
el Hijo es eternamente engendrado del Padre, y el Espíritu
Santo procede del Padre y del Hijo. Estas tres personas
divinas, siendo un solo Dios eterno, indivisible en su naturaleza
y ser, son distinguidas en las Escrituras por sus relaciones
personales dentro de la divinidad, y por la variedad de
obras que efectúan. Su unidad triple (es decir, la
Trinidad) es la base esencial de nuestra comunión
con Dios y del consuelo que recibimos de nuestra confianza
en él.
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| |
| ‘1
Co. 8:4,6; Dt. 6:4; 2 10:10; Is. 48:12; 3 3:14; 4 4:24; ‘1
Pi. 1:17; Dt. 4:15-16; ‘Mal. 3:6; 7 R. 8:27; Jer. 23:23-24;
8 90:2; 9 17:1; 6:3; “Sal. 115:3; le. 46:10; ‘
16:4; Ro.
11:36; 13 34:6-7; He. 11:6; ‘ 9:32-33; ‘ 5:5-6;
“Ex. 34:7; Nah. 1:2.3; ‘ 5:26; ‘ 148:13;
‘ 119:68; Job 22:2-3; 21 11:34-36; Dn. 4;25,34-35 He.
4:13; 24 11:5; Hch. 15:18; Sal. 145:17; Ap. 5:12-14; 1 Jn.
5:7; Mt. 28:19; 2 Co. 13:14; Ex. 3:14; Jn. 14:11; 1 Co. 8:6;
Jn. 1:14,18; 30 15:26; Gá. 4:6.
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CAPITULO
3 - EL DECRETO ETERNO DE DIOS |
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1. Dios
desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad,
ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede.
Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor
del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad
del pecado ni hace violencia a la voluntad de sus criaturas,
ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias,
sino más bien las establece. En todo esto se manifiesta
la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad
para efectuar aquello que se ha propuesto.
2. Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase
de condición o contingencia que se puede suponer,5
sin embargo, nada decreto porque lo preveía como
porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias
dadas.
3. Por el decreto de Dios y para la manifestación
de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son
predestinados (o pre- ordenados) a vida eterna por medio
del Señor Jesucristo, revelando así su gracia.
En los demás, a quienes él ha dejado para
que perezcan en sus pecados, se muestra el terror de su
justicia.
4. Estos hombres y ángeles así predestinados
y preordenados, están designados particular e inalterablemente,
y su número es tan cierto y definido que ni se puede
aumentar ni disminuir.
5. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes
que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a
su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito
secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo
para la gloria eterna; mas esto por su libre gracia y puro
amor, sin cualquiera otra cosa en la criatura como condición
o causa que le mueva a ello.’
6. Así como Dios ha designado a los elegidos para
la gloria, de la misma manera, por el propósito libre
y eterno de su voluntad, ha preordenado también.
los medios para ello. Por tanto, los que son elegidos, habiendo
caído en Adan, son redimidos por Cristo,’ y
en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo
por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados,
santificados, y guar por su poder, por medio de la fe, para
salvación. 6 Nadie más será redimido
por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado,
santificado y salvado, sino solamente los elegidos.’
7. La doctrina de este alto misterio de la predestinación
debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que
los hombres, persuadidos de su vocación eficaz, se
aseguren de su elección eterna,’ y atendiendo
a la voluntad revelada en la palabra de Dios, cedan la obediencia
a ella. De esta manera la doctrina dicha proporcionará
motivos de alabanza,’ reverencia y admiración
a Dios; y también de humildad, diligencia y abundante
consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio.
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| ‘le.
46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18; 2 1:13; 1 Jn. 1:5;
3 4:27-28; Jn. 19:11; 4 23:19; Ef. 1:3-5 5 15:18; 6
9:11,13,16,18; 7 Ti. 5:21; Mt. 25:34; 8 1:5-6; 9 9:22,23;
Jud. 4;
10 13:18; 2 Ti. 2:19; “Ef. 1:4,9,11; Ro. 8:30; 2 Ti.
1:9; 1 Te. 5:9; ‘ 9:13,16; Ef. 2:5,12; 13 P. 1:2; 2
Te. 2:13; ‘ Te. 5:9-10; ‘ 8:30; 2 Te. 2:13; 161
P. 1:5; ‘ 10:26; 17:9 6:64; 181 Ts. 1:4-5;
2 P. 1:10; ‘ 1:6; Ro. 11:33; 20 11:5,6,20; ‘Lc.
10:2.
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| 1.
En el principio agradó a Dios Padre, Hijo y Espfritu
Santo, para la manifestación de la gloria de su poder,
sabiduría y bondad eternas, crear o hacer el mundo
y todas las cosas que en él están, ya sean visibles
o invisibles, ene! espacio de seis días y todas muy
buenas.
2. Después que Dios hubo creado todas las demás
criaturas, creó al hombre, varón y hembra, con
alma racional e inmortal, y en toda manera posible les preparó
para una vida en armonía con él. Fueron creados
a su imagen, dotados de conocimiento, justicia y santidad
verdadera, teniendo la ley de Dios escrita en su corazón,
y dotados del poder de cumplirla; sin embargo, había
la posibilidad de que la quebrantaran dejados a la libertad
de su voluntad que era mudable.
3. Además de esta ley escrita en su corazón,
recibieron el mandato de no comer del árbol de la ciencia
del bien y del mal, y mientras guardaron este mandaniiento,
fueron felices, gozando de comunión con Dios, y teniendo
dominio sobre las criaturas.
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| ‘Jn.
1:2-3; He. 1:2 Job 26:13; 2 1:20; 3 1:16; Gn. 1:31; 4 1:27;
6 2:7; Ec. 7:29; Gn. 1:26; 7 2:14-15; 8 3:6; 9 2:17; ‘°Gn.
1:26,28.
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1.
Dios, el buen Creador de todo, en su poder y sabiduría
infinita, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las
criaturas y cosas, desde la más grande hasta la más
pequeña, por su sabia y santa providencia. Dios cumple
con los propósitos para los cuales El creó estas
cosas, conforme a su presciencia infalible, y al libre e inmutable
consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria
de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.
2.
Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, causa
primera, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente,
de modo que nada ocurre por suerte o fuera de la esfera de
su providencia; sin embargo, por la misma providencia las
ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a
la naturaleza de las causas secundarias, sean necesaria, libre
o contingentemente.
3.
Dios en su providencia ordinaria hace uso de medios; a pesar
de esto, El es libre para obrar sin ellos, sobre ellos, y
contra ellos,’ según le plazca.
4.
El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y
la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia
de tal manera, que su propósito soberano se extiende
aun hasta la primera caída y a dos los otros pecados
de los ángeles y de los hombres, y esto no sólo
por un mero permiso, sino q El sabia y poderosamente limita,
ordena y gobierna, 2 en varias formas, las acciones pecaminosas
de tpJ manera que éstas llevan a cabo sus designios
santos, 3 de tal modo, que lo pecaminoso procede sólo
de la criatura, y no de Dios, quien es justísimo y
santísimo, y por eso, no es, ni puede ser el autor
o aprobador del pecado.’
5.
El todo sabio, justo y benigno Dios, a menudo deja por algún
tiempo a sus hijos en las tentaciones multiformes y en la
corrupción de sus propios corazones, a fin de corregirles
de sus pecados anteriores o para descubrirles la fuerza oculta
de la corrupción, para humillarlos, y para infundir
en ellos el sentimiento de una dependencia más íntima
y constante de El para su apoyo, y para hacerles más
vigilantes contra todas las ocasiones futuras del pecado,
y para otros muchos fines santos y justos. 15
Su santo y justo propósito es obrado de tal forma que
todo lo que ocurre a sus elegidos es según su designio,
para su gloria y para el bien de ellos.
6.
En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes
Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus
pecados anteriores, no sólo les retira su gracia por
la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos
y ejercitado sus corazónes, sino también algunas
veces les retira los dones que ya tenían, y los deja
expuestos a objetos ue son causa de pecado debido a la corrupción
humana, O a la vez les entrega a sus propias concupiscencias,
a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás,
de donde sucede que se endurecen bajo los mismos medios que
Dios emplea para ablandar a los demás.
7.
Así como la providencia de Dios alcanza, en general
a todas las criaturas, así también de un modo
especial cuida a su Iglesia y dispone todas las cosas para
el bien
de ella.
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| ‘He.
1:3; Job 38:11; le. 46:10-1F Sal. 135:6; 2 10:29-31; ‘Ef.
1:11 4 2:23; ‘Pr. 16:33; ‘Gn. 8:22 Hch. 27:31,44;
le. 55:10-11; 8 1:7; ‘Ro. 4:19-21; ‘°Dn. 3:27;
“Ro. 11:32-34; 2 S. 24:1; 1 Cr. 21:1; 122 R. 19:28;
Sal. 76:10; ‘ 50:20 le. 10:6,7,12; 14 50:21; 1 Jn. 2:16;
152 Cr. 32:25-26 31; 2 Co. 12:7-9 “Ro. 8:28; ‘
1:24-26,28; 11:7-8; “Dt. 29:4; ‘ 13:12; ‘°‘Dt.
2:30; 2 R. 8:12-13; 81:11-12; 2 Te. 2:10-12; Ex. 8:15,32;
la. 6:9-10; 1 P. 2:7-8; ‘1 Ti. 4:10; Am. 9:8-9; la.
43:3-5.
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CAPITULO
6 - LA CAlDA DEL HOMBRE, EL PECADO Y SU CASTIGO |
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1. El
hombre, según vino de la mano de Dios, su Creador,
era perfecto y limpio. La ley justa que Dios le dio hablaba
de vida condicionada a su obediencia y amenazaba con muerte
la desobediencia. La obediencia de Adán fue muy corta.
Satanás usó la sutil serpiente para traer
a Eva al pecado y entonces ella sedujo a Adán, quien
sin ninguna fuerza de afuera, libremente violé la
ley bajo la cual habían sido creados y también
el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido.
Agradó a Dios, conforme a su sabio y santo propósito,
permitir este pecado proponiéndose ordenarlo para
su propia gloria.
2. Por
este pecado, nuestros primeros padres cayeron de su justicia
original y perdieron la comunión con Dios. El pecado
de ellos nos envolvió a todos y, a través
de este pecado, la muerte pasó a todos. Todos los
hombres vinieron a ser muertos en pecado, y totalmente corrompidos
en todas las facultades y partes del alma y del cuerp.
3. Siendo
ellos, la raíz de la raza humana, y por la ordenanza
de Dios estando Adán en el lugar de toda la humanidad,
la culpa de este pecado fue imputada a su posteridad, y
la naturaleza corrompida se transmitió a aquella
que desciende de ellos según la generación
ordinaria. Todos los hombres, siendo concebidos en pecado’
y por naturaleza hijos sujetos a la ira de Dios, siervos
del pecado y sujetos a la muerte, son dados a inexplicables
miserias espirituales, temporeras y eternas, a no ser que
el Señor Jesucristo los liberte.
4. De
esta corrupción original, por la cual carecemos de
disposición y aptitud para todo bien y estamos opuestoa
este bien, así como enteramente inclinados a todo
mal, dimanan todas nuestras transgresiones actuales.
5. Esta
corrupción de naturaleza dura toda esta vida aún
en aquellos que son regenerados;’ y, aun cuando sea
perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin
embargo, ella, y todos los efectos de ella son verdadera
y propiamente pecado.’
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| ‘Gn.
2:16-17; 2 3:12-13; 2 Co. 11:3; 3 3:23 4 5:12-21; 5 1:15;
Gn. 6:5; Jer. 17:9; Rom. 3:10.19; Ro. 5:12.19; 1 Co. 15:21.22,4549;
7Sal. 51:5; Job 14:4; 8 2:3; 9 6:20; 5:12; ‘°He.
2:14-15; 1 Tes. 1:10; 1 8:7; Col. 1:21; ‘ 1:14; Mat.
15:19; Ro. 7:18,23; Ecles. 7:20; 1 Jn. 1:8; HR 7:23-25; CaL
5:17..
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CAPITULO
7 - EL PACTO DE DIOS |
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1. La
distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande,
que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia
como a su Creador, sin embargo, ellas no podrán nunca
llegar a vida espiritual, si no es por alguna condescendenciavoluntaria
de parte de Dios, habiéndole placido a éste
expresarla por medio de un pacto’
2. Además,
ya que el hombre, por razón de su caída en
el pecado, se colocó a sí mismo bajo la maldición
de la ley de Dios, le plació al Señor hacer
un pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente
a los pecadores vida, y salvación por Jesucristo’
exigiéndoles la fe en éste para que puedan
ser salvos, y prometiendo dar su Espíritu Santo a
todos aquellos que ha ordenado para vida eterna, dándoles
así voluntad y capacidad para creer.
3. El
pacto de Dios es revelado en el evangelio; en- primer lugar
a Adán en la promesa de salvación a travé
- de la simiente de la mujer’ y luego, paso a paso
hasta 1 entera revelación de salvación en
el Nuevo Testamento. La salvación de los elegidos
esta basada en un pacto ‘ redención que fue
trazado en la eternidad entre if Padre e Hijo, y es ánicamente
a través de la gracia ( en este pacto que todos los
descendientes del Adán caído quienes han sido
salvados, han obtenido vida e inniortalidad bendita, pues
los términos de bendición que aplicaban a
Adán en estado de inocencia no son aplicables a su
posteridad para hacerles aceptables ante Dios
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| ‘Lc.
17:10; Job 35:7,8; 2 2:17; Gal. 3:10; 3 8:3; Mr. 16:15 16;
Jn. 3:16; 4 Jn. 6:44,45; Sal. 110:3; 5 3:15; ie. 1:11; II
Tim. 19; Tito 1:2; 8 11:6,13; Rom. 4:1,2; Hech. 4:12; Jn.
8:56..
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CAPITULO
8 - CRISTO EL MEDIADOR |
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1. Agradó
a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar
al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de
acuerdo al pacto en el cual habían entra para que
fuese el Mediador entre Dios y el hombre, y como tal, El
es Profeta, Sacerdote y Rey, el Salvador y cabeza de toda
su Iglesia, el heredero de todas las cosas, y Juez de todo
el mundo; desde la eternidad le dió Dios un pueblo
para que fuese su simiente y para que a debido tiempo lo
redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara.
2. El
Hijo de Dios, la segunda persona de la santa Trinidad, siendo
verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su
Padre, igual y de una sustancia con El, quien hizo el mundo
y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo
llegado la plenitud del tiempo, tomó entre sí
la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales
y con sus debilidades comunes, mas sin pecado.’°
Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre
de la Virgen María, una mujer perteneciente a la
tribu de Judá. Es Espíritu Santo vino sobre
ella y el poder de Dios la cubrió. Y así,
según las Escrituras, fue hecho El de una mujer,
descendiente de Abraham y David. Así que, dos naturalezas
perfectamente y distintas, se unieron inseparablemente en
una persona, pero sin conversión, composición
o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios
y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador
entre Dios y el hombre.’
3. El
Señor Jesús, en su naturaleza humana unida
así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido
y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida,
y posee tdos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento,’
agradó al padre que en El habitase toda plenitud,’
a fin de que siendo santo?, inocente, inmaculado,’
lleno de gracia y de verdad,’ fuese del todo a?to
para desempeñar los oficios de mediador y fiador.
8 Cristo no tomó por sí mismo estos oficios,
sino que fue llamado para ello por su Padre” quien
puso en El todo juicio y poder y le autorizó para
que desempeñara tales oficios.
4. El
Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó
para sí estos oficios, y para desempeñarlos,
se puso bajo la ley, la que cumplió prfectamente.
También sufrió el castigo ie nos tocaba a
nosotros y que debíamos haber sufrido, pues El llevó
nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. Padeció
dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento
y los más grandes sufrimientos en su cuerpo; fue
crucificado y murió, y permaneció baj el poder
de la muerte, aun cuando no vio corru 6 Al tercer día
se levantó de entre los muertos con el mismo cuerpo
que tenía cuando sufrió, con el cual también
ascendió al cielo donde se sentó a la diestra
del Padre. Allí intercede por su pueblo, y cuando
sea el fin del mundo volverá para juzgar a los hombres
y a los ángeles.
5. El
Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por
el sacrificio de sí mismo que ofreció una
sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho
plenamente a la justicia de Dios. El ha efectuado la reconciliación
y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos
para todos aquellos dados a El por el Padre. 34
6. Aun
cuando el precio de redención no fue en verdad pagado,
sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud,
la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los
escogidos en todas las épocas transcurridas desde
el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por
medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado
y designado como la simiente que quebrantaría la
cabeza de la serpiente, como el cordero inmolado desde la
fundación del mundo; siendo El, el mismo ayer, hoy
y por siempre.
7. Cristo
en su oficio de mediador, obra conforme a sus dos naturalezas,
haciendo por cada una de ésta lo que es propio de
cada una de ellas; mas por razón de la unidad de
la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye
algunas veces en la Escritura a la persona denominada por
la otra naturaleza.
8. A
todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención,
cierta y eficazmente les aplica comunica la misma, haciendo
interceción por ellos, uniéndoles a El por
su Espíritu, revelándoles en la palabra y
por medio de ella el misterio de la salvación persuadiéndoles
eficazmente a creer y a obedecer, gobernando el corazón
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