Porque por gracia sois salvos por medio de la Fe;
y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:8
 
 
 
 
 
EL REFORMADOR
JUAN CALVINO:
SU VIDA Y SUS OBRAS
por CRISTIANO GRACIANO
Juan Calvino
 
 
 
   
CONFESIÓN DE FE
¡El mensaje de la Biblia empieza con Dios! Antes que podamos presentar completamente el Evangelio del Señor Jesucristo al punto de que usted pueda compren derlo y creer en El, es menester que sepa acerca del gran Dios del cielo y de la tierra.
Indice
Prefacio Capítulo 16 - Las Buenas Obras
Introducción Capítulo 17 - La Perseverancia de los Santos
Capítulo 1 - Las Santas Escrituras Capítulo 18 - La Seguridad de Gracia y Salvación
Capítulo 2 - Dios y la Santa Trinidad Capítulo 19 - La Ley de Dios
Capítulo 3 - El Decreto Eterno de Dios Capítulo 20 - El Evangelio y su Alcance
Capítulo 4 - La Creación Capítulo 21 - La Libertad Cristiana y la Libertad de la Conciencia 
Capítulo 5 - Providencia Capítulo 22 - La Adoración Religiosa y el Día del Señor
Capítulo 6 - La Caída del Hombre, su Pecado y su Castigo Capítulo 23 -Juramentos Legales y Votos
Capítulo 7 - El Pacto de Dios Capítulo 24 - El Gobierno Civil
Capítulo 8 - Cristo el Mediador Capítulo 25 - El Matrimonio
Capítulo 9 - El Libre Albedrío Capítulo 26 - La Iglesia
Capítulo 10 - El Llamamiento Eficaz Capítulo 27 - La Comunión de los Santos
Capítulo 11 - La Justificación Capítulo 28 - El Bautismo y la Santa Cena
Capítulo 12 - La Adopción Capítulo 29 - El Bautismo
Capítulo 13 - La Santificación Capítulo 30 - La Cena del Señor
Capítulo 14 - La Fe Salvadora Capítulo 31 - El Estado del Hombre Después de la Muerte y la
Resurrección de los Muertos
Capítulo 15 - El Arrepentimiento a Vida y Salvación Capítulo 32 - El Juicio Final
PREFACIO
 
EL VALOR DE LOS CREDOS O CONFESIONES


La SANTA BIBLIA es la única palabra de Dios que tenemos. Bajo la enseñanza del Espíritu Santo, el creyente en Cristo tiene guía perfecta, permanente, completa y final en las Escrituras. Y no necesitamos otra.

¿Para qué, pues, tener una confesión de fe (oct algunos la llaman, un dogma de fe, o un credo)? raz6i es muy sencilla Es para que podamos decir en pocas palabras qué-es que la Biblia Y para que podamos e esto a otras personas. En cierto sentido, todo sermón, toda explicación sobre los asuntos de Dios, es un credo. Con un sermón, el predicador dice qué es lo que debemos creer.

era, pues, que la Biblia no es clara Por supuesto q si, la biblia razones de pecado o de debilidad, nosotros los hombres no la entendemos como debemos o la entendemos mal. Por eso los hombres se consultan, y bajo la dirección del Espíritu Santo, buscan ponerse de acuerdo sobre qué es lo que la Biblia enseña. Esta meditación, este estudio, y este trabajo resultan en una confesión de fe.
(Dicha confesión queda siempre sujeta a la Biblia; No tenemos la confesión como una cosa de autoridad absoluta y mal, sino como un sumario de la Biblia, única autoridad absoluta en cuestiones dé fe y conducta.

Pero ¿no basta, cuando la gente nos pregunta sobre lo que creemos, decir sencillamente que creemos lo que la Biblia dice? No, porque al responder así, nos preguntarán qué dice la Biblia. No podemos entonces responder citando todo el contenido de la Biblia palabra por palabra (demoraríamos muchísimo tiempo). Tampoco podemos decirles que lean la Biblia para saber. Tenemos el deber de testificar y explicar nuestra fe, el deber de dar el evangelio a otras personas. Un vi brevemente el resumen del mensaje de a Biblia.

Los Testigos de Jehová también dicen que creen la Biblia. ¿Debemos aceptar sin más y automáticamente como verdadero creyente a todo aquel que diga así? ¿Debemos poner a predicar a todo aquel que diga que cree la Biblia? Por supuesto que no. Tenemos preguntar en más detalle de qué manera la porson ,entiende la Biblia. ¿qué cree sobre Dios, sobre Jesucristo, sobre la salvación, etc.?Y para que tengamos alguna norma ya establecida sobre todos estos puntos, tenemos nuestra confesión de Fe. Por ella podemos examinar una persona y descubrir si en realidad está de acuerdo con la Biblia o no. Porque la Confesión nos dice en pocas palabras lo que la Biblia enseña.
En resumen, nuestra Confesión de Fe sirve los siguientes:

1. Es una declaración de las doctrinas que nos orientan como iglesia. Nos da unidad de propósito, criterio, y espíritu. Evita que personas con otros criterios se unan con nosotros para después ocasionar errores y disensiones.


2. Es un instrumento para ayudar en la enseñanza. Es imposible en poco tiempo captar de la Biblia misma un compendio de su contenido. La Confesión nos lleva rápido a este compendio.


3. Es una norma concreta para mantener la disciplina en la iglesia. Con ella, todo el mundo puede saber exactamente qué es lo que implica ser miembro de nuestra iglesia, y nos permite censurar justamente a aquellas personas que se apartan seriamente de este criterio.


4. Es una ayuda para preservar la fe verdadera en contra de todos los ataques, errores, y novedades, que a menudo se presentan. Porque como tantos dicen que creen la Biblia, pero en realidad enseñan contra ella, con la Confesión, podemos señalar cuáles son las diferencias. Por ejemplo, la Iglesia Católica tiene como dogma la verdad de la Biblia. Nosotros también. Y algunas personas actualmente quieren dar a entender que en realidad no hay diferencias de importancia entre las dos iglesias. Pero una lectura de las declaraciones dogmáticas de la Iglesia Romana y una lectura de la Confesión nuestra, mostrará abiertamente que, sí, existen diferencias de peso. Por lo tanto, para nada sirve negar las diferencias que existen; más bien, nos ponen la tarea de volver a la Biblia misma para descubrir cual iglesia ha entendido correctamente las Escrituras, y cuál no. Notamos que la Confesión no es nuestra autoridad final La Biblia es la única regia afable de i fe y de conducta la confesión ha servido para señalar las diferencias para que no sigamos en la ignorancia o el error. Y luego, podemos decir que los equivocados, por más alarde que hacen de creer la Biblia, en realidad no la creen en el punto controvertido.

Hay siempre el peligro de no querer aprovechar que las confesiones le enseñen a uno, y esto por el miedo de que otra autoridad ocupe el lugar de las Escrituras mismas. Y este rechazo de las confesiones, unido al hecho de jamás llevar a cabo un estudio adecuado de las Escrituras mismas por falta de tiempo, por pereza, por indiferencia, o por incapacidad o en la deficiencia.
respecto a la verdad de Dios; la persona resulta así de servicio dudoso ene! testimonio a favor de la verdad ante el mundo y en la iglesia.


5. Es una explicación bien pensada y muy (x) maleta para los que no son de la iglesia, sobre lo que enseñamos. Sí, podemos explicar personalmente y en nuestras propias palabras lo que creemos (esto no es sino otra confesión de fe más), pero difícilmente es capaz uno de explicar con la misma precisión y claridad tal como hace una confesión ya elaborada y probada a través de muchos años. Por lo menos, la confesión nos ayuda a nO dejar afuera ninguna cosa de importancia cuando buscamos enseñar a otra persona.


6. Es una explicación o exposición de lo que las declaraciones (es decir, las palabras, las frases, y las oraciones) quieren decir. La Biblia, obra del Espíritu Santo, sí, es un libro claro. Pero, otra vez, tenemos que reconocer que algunas de sus declaraciones, aisladas del contexto de las Escrituras mismas, y manejadas por personas deficientes en preparación o en piedad, se prestan para diversidad de opinión sobre su significado exacto. Si no fuera así, no habría necesidad nunca de sermones, enseñanzas, y estudios sobre la Biblia en la iglesia. Bastaría con citar las palabras de las Escrituras, no más, y todos estarían perfectamente de acuerdo. Pero, pero como así no es, la Confesión sirve para afirmar como entendemos nosotros las palabras de la Biblia.

La iglesia siempre corre el riesgo de elevar su confesión al nivel de la Biblia misma. Dios no permite esto 1 No, la confesión está siempre sujeta a la Biblia r debe ser constantemente juzgada por la Biblia. Se hace necesario, pues, el conocimiento profundo de la Biblia, y el estudio constante de todas las Escrituras por cada miembro de la iglesia para que pueda juzgar la confesión y, a lo largo, llegar a ser aún más convencido si en verdad la confesión tal como la tenemos, es un fiel reflejo, un fiel sumario, de lo que la Biblia enseña. Y si descubrimos que en algo no va de acuerdo con la Biblia, luego debemos hacer los cambios de rigor. De vez en cuando, al presentar nuevas circunstancias y nuevos problemas de doctrina y conducta, puede ser necesario agregar más artículos a la confesión por ampliar y explicar ciertos puntos para responder concisamente a las preguntas que la gente actualmente nos hace sobre estas doctrinas.

Recomendamos pues, el estudio cuidadoso y detallado de nuestra Confesión de Fe, la Confesión de Fe de 1.689. Este año cumplimos los 300 años de esta confesión preparada en Londres. Que la Confesión nos conduzca a la Biblia (busque todos los textos al final de cada artículo, y piense si hay otros textos o datos bíblicos que hablan sobre el mismo punto). Luego, que la Biblia nos lleve a mirar la Confesión otra vez para juzgar si ella dice estrictamente de acuerdo con la Biblia. Este tipo de estudio, siguiendo la guía de la Confesión, nos permite comprender, dominar, y explicar todos los puntos principales de la enseñanza bíblica y a ordenarlos como sistema. Vemos así la relación entre un punto y otro en lo que es la totalidad de la verdad que nos libera y que Nos “HACE SABIOS PARA LA SALVACION QUE ES EN CRISTO JESUS”.

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INTRODUCCIÓN
PRESENTACION


Con cierta frecuencia nos preguntan: “Pero Uds. qué creen?” Con esta pregunta las personas quieren saber cuáles son las diferencias entre nosotros y otras comunidades cristianas. Y también quieren saber sencillamente qué es lo que enseñamos para poder juzgar acerca de nuestra fidelidad a las SAGRADAS ESCRITURAS, norma absoluta de la fe cristiana.

Por esto nosotros, la IGLESIA CRISTIANA GRACIA Y AMOR de Bogotá, sacamos esta edición de nuestra declaración de fe. Ojalá sirva para responder las preguntas de arriba y, a la vez, para orientar respecto a las grandes verdades en su conjunto reveladas por Dios para toda persona que quiere vivir y morir dichosamente.

Hay otro motivo para sacar esta edición en este momento. La declaración de fe que presentamos, la que nos orienta en nuestra creencia y conducta, es una declaración que en este año de 1.989 cumple 300 años de haber salido a la luz. En el año 1.689, en Londres, unas iglesias cristianas la publicaron con el fin de identificarse detalladamente como exponentes de la fe cristiana antigua centrada en la gracia de Dios en el evangelio de Jesucristo y orientada hacia la gloria del Dios trino.

Actualmente muchos de los que se llaman cristianos no comprenden bien qué implica el nombre “cristiano”. Por otro lado, hay cierta aversión a una definición (y enseñanza todavía por las Escrituras) para su obediencia y disfrute de la voluntad perfecta de Dios. Invitamos a toda persona que dice ser cristiana a un estudio cuidadoso de las páginas que siguen y a una comparación de las mismas con la Biblia. Así podríamos saber si somos cristianos o no, y, a la vez, podremos darnos cuenta del acuerdo que hay entre los dos documentos. La declaración de fe es un fiel reflejo de la enseñanza bíblica.

Un fruto derivado del estudio de esta declaración de fe podría ser la unidad mayor las distintas comunidades cristianas. Algunos opinan que la definición de las doctrinas cristianas resulta más bien en la fragmentación del cristianismo, y esta directamente en proporción a lo detallado de la definición. La declaración aquí presentada, sin embargo, dogmatiza en los puntos donde la Biblia misma lo hace. Por eso, su enfoque en la esencia bíblica lleva (si dejamos que nos lleve) a la única unidad que vale y que perdura, la unidad obligada por la voz de Dios. La fragmentación, cuando sucede, se debe a la debilidad o a la desobediencia humana y no a algún supuesto defecto en la revelación divina.

¿Pero para qué tanto detalle en la declaración? uds, da tanto detalle precisamente porque 1a Biblia, la Palabra de Dios, la da. Y Dios dice lo que dice porque sabe que es para nuestro bien y para su gloria. No saber, no entender, y no practicar, es perder el consejo vivo y perfecto de Dios para la orientación poderosa de la totalidad de nuestra vida como criaturas de Dios en este mundo.

Sí, es cierto, la declaración exige un estudio detenido. Obliga a que pensemos. No podemos llegar a conclusiones precipitadas. Pero ¡qué fruto más delicioso para quienes por ella se entreguen a saturarse de la Palabra de Dios, la Biblia misma! La declaración que presentamos permite un esquema de la verdad de Dios que sistematiza conceptos de otra manera conftisos, desconectados, desproporcionados, y en alguna medida inútiles. Esta comprensión nos capacita para ser fuertes y fieles representantes del mensaje de Cristo en medio de un mundo pecador, hundido en la miseria, y decepcionado por las inconsecuencias, los errores, las deformaciones, y la ignorancia de la Iglesia Cristiana en general.

Finalmente, queremos agradecer profundamente al hermano pastor NOBLE VATER y a la Iglesia de Rió Piedras, Puerto Rico, por el permiso dado para reproducir (de manera casi idéntica) la versión de la Confesión de Fe de 1689 que ellos prepararon. Gracias a Dios por el interés de ellos en impulsar y difundir la sana doctrina bíblica.
“...Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

 
CAPITULO 1 - LAS SANTAS ESCRITURAS

1. Las Santas Escrituras son Único a s cien segura e infalible regla del conocimiento, e yo encia salvadoras. Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación. Por esto, le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia de Satanás y del mundo, le plugo dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.

2. Bajo el título de “Santas Escrituras” o la Palabra de Dios escrita, se contienen todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuales son como sigue:

     
Antiguo Testamento
Génesis
Esdras Oseas
Éxodo
Nehemías Joel
Levítico
Esther Amós
Números
Job Abdías
Deuteronomio
Salmos Jonás
Josué
Proverbios Miqueas
Jueces
Eclesiastés Nahúm
Ruth
Cantares Habacuc
1ra de Samuel
Isaías Sofonías
2da de Samuel
Jeremías Hageo
1ra de Reyes
Lamentaciones Zacarías
2da de Reyes
Ezequiel Malaquías
1ra de Crónicas
Daniel  
2da de Crónicas
   
     
Nuevo Testamento
Mateo 1ra Tesalonicenses Hebreos
Marcos 2da Tesalonicenses Santiago
Lucas 1ra a Timoteo 1ra de S. Pedro
Juan 2da a Timoteo 2da de S. Pedro
Hechos Tito 1ra de S. Juan
Romanos Filemón 2da de S. Juan
Gálatas Hechos 3ra de S. Juan
Efesios Romanos Judas
Filipenses 1ra Corintios Apocalipsis
Colosenses 2da Corintios  
 

Todos estos fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y vida.


3. Los libros comúnmente titulados Apócrifos, por no ser de inspiración divina, no deben formar parte del canon de las Santas Escrituras, y por lo tanto no son de autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse sino de la misma manera que otros escritos humanos.


4. La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino enteramente del de Dios (quien en sí mismo es la verdad), el autor de el y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios.


5. El testimonio de la Iglesia puede movernos e inducirnos a tener para las Santas Escrituras una estimación alta y reverencial; a la vez que el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, el consenso de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo el libro (que es el de dar toda gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre, la multitud incomparable de otras de sus excelencias y SU entera perfección, son todos argumentos por los cuales la Biblia de abundantemente que es la Palabra de Dios.

in em o, nuestra persuasión y com leta segurjdRd - su ve a su autoridad divina, proviene bra del Espíritu quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella.


6. Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto o implícitamente revelada en las Escrituras y, a esta revelación de su voluntad, nada será añadido, ni por nuevas revelaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres.

Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que se entiendan de una manera salvadora las cosas reveladas en la Palabra, y que hay algunas circunstancias tocante al culto de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, pero guardándose siempre las reglas generales de la Palabra.’


7. Las cosas contenidas en las Escrituras, no todas son igualmente claras ni se entienden con la misma facilidad por todos;’ sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y se declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no sólo los eruditos, sino aun los que no lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios.’


8. El Antiguo Testamento es auténtico en el hebreo (que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente),’ y el Nuevo Testamento lo es en el griego (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma más conocido entre las naciones), porque en aquellas. lenguas fueron inspirados directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos por su cuidado y providencia especiales. 1 razón debe apelarse fiui los originales en esos idiomas en toda controversia. Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras y tienen gran interés en ellas, a las que según el mandamiento debe leer y escudriña? e teJ di Dios, se jg que la Biblia debe la len naci a donde sea llevada, para que morando en todos, pueden adorarle de una manera aceptable y para que por la paciencia consolación de las Escrituras tengan esperanza.


9. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado no es múltiple, sino uno solo), éste se puede buscar y establecer por otros pasajes que hablan con más claridad del asunto.


10. El Juez supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el veredicto bíblico dado por el Espíritu Santo. En tal veredicto descansa la fe.

 
12 Ti. 3:15.17; Is. 8:20 Lc. 16:29, 31; Ef. 2:20; 2 1:19-21; 2:14, 15;
Sal. 19:1.3; 3 1:1; Pr. 22:19.21; Ro. 15:4; 2 P. 1:19-20; 5 3:16; 6 24:27,44; Ro. 3:2; 2 P. 1:19-21; 2 Ti. 3:16; 1 Ts. 2:13; 1 Jn. 5:9;
8 16:13-14; 1 Co. 2:10-12 1 Jn. 2:20,27; 2 Ti. 3:15-17 Gá. 1:8-9; ‘°Jn. 6:45; 1 Co. 2:9-12; “1 Co. 11:13.14; 14:26,40; 2 P. 3:16; ‘ 19:7; 119:130; ‘ 3:2; ‘BIs. 8:20; 15:1 ‘ 5:39; 181 Co. l4:6i9,ll ‘ 3:16; Ro. 15:4; 202 P. 1:20-21; Hch.
15:15-16; 2 Mt. 22:29-32; Ef. 2:20; Hch. 28:23.

 
CAPITULO 2 - DIOS Y LA SANTA TRINIDAD
 

1. No ha sino el único viviente y verdadero. Existe i mism y es infinito en su ser y perfecciones. u esencia no puede ser comprendida. El es espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones. Solo él see inmo •dad y habita en 1u inaccesible; en es_muta inmenso, eterno incomprensihié, todopoderoso, e infinito. Es santo, sabio, libre, absoluto, que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad, ie es inmutable y justísima, y para su propia glorias También Dios es amoroso, benigno y misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad, transgresión y pecados galardonador de todos los que le buscan con dili y sobre todo mu y terrible en sus juicios, que odia todo pecado’ que de ninguna manera dará por inocente al culpable. 16


2. Dio posee en sí mismo y por sí mismo toda vida, gloria,’ bondad y bienaventuranza; es suficiente en todo en sí mismo y respecto a sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que El ha hecho, ni derivando ninguna gloria de ellas, sino que solamente manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas. El es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas, teniendo sobre ellas el más soberano dominio, y, haciendo or ellas, para ellas y sobre ellas toda su voluntad. Todas las cosas están abiertas y manifiestas delante de su vista; su conocimiento es infinito, infalible e independiente de toda criatura, de modo que para El no hay ninguna cosa contingente o dudosa. Es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandatos. Siendo él el creador de los hombres los ángeles, éstos le deben a él toda adoración, 6 y obediencia y cualquier cosa que él pudiera demandar de ellos.


3. La Divinidad se compone de tres personas:. Dio Padre, Dios Hijo (o Verbo) y Dios el Espíritu Santo. Son uno en sustancia, poder y eternidad. Cada uno es enteramente Dios, pero a la vez Dios es uno e indivisible. El Padre no es de nadie, ni es engendrado ni procedente de nadie; el Hijo es eternamente engendrado del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Estas tres personas divinas, siendo un solo Dios eterno, indivisible en su naturaleza y ser, son distinguidas en las Escrituras por sus relaciones personales dentro de la divinidad, y por la variedad de obras que efectúan. Su unidad triple (es decir, la Trinidad) es la base esencial de nuestra comunión con Dios y del consuelo que recibimos de nuestra confianza en él.

 
‘1 Co. 8:4,6; Dt. 6:4; 2 10:10; Is. 48:12; 3 3:14; 4 4:24; ‘1 Pi. 1:17; Dt. 4:15-16; ‘Mal. 3:6; 7 R. 8:27; Jer. 23:23-24; 8 90:2; 9 17:1; 6:3; “Sal. 115:3; le. 46:10; ‘ 16:4; Ro.
11:36; 13 34:6-7; He. 11:6; ‘ 9:32-33; ‘ 5:5-6; “Ex. 34:7; Nah. 1:2.3; ‘ 5:26; ‘ 148:13; ‘ 119:68; Job 22:2-3; 21 11:34-36; Dn. 4;25,34-35 He. 4:13; 24 11:5; Hch. 15:18; Sal. 145:17; Ap. 5:12-14; 1 Jn. 5:7; Mt. 28:19; 2 Co. 13:14; Ex. 3:14; Jn. 14:11; 1 Co. 8:6; Jn. 1:14,18; 30 15:26; Gá. 4:6
.
 
CAPITULO 3 - EL DECRETO ETERNO DE DIOS
 

1. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede. Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado ni hace violencia a la voluntad de sus criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias, sino más bien las establece. En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto.


2. Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición o contingencia que se puede suponer,5 sin embargo, nada decreto porque lo preveía como porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas.


3. Por el decreto de Dios y para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados (o pre- ordenados) a vida eterna por medio del Señor Jesucristo, revelando así su gracia. En los demás, a quienes él ha dejado para que perezcan en sus pecados, se muestra el terror de su justicia.


4. Estos hombres y ángeles así predestinados y preordenados, están designados particular e inalterablemente, y su número es tan cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir.


5. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna; mas esto por su libre gracia y puro amor, sin cualquiera otra cosa en la criatura como condición o causa que le mueva a ello.’


6. Así como Dios ha designado a los elegidos para la gloria, de la misma manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado también. los medios para ello. Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en Adan, son redimidos por Cristo,’ y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, y guar por su poder, por medio de la fe, para salvación. 6 Nadie más será redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos.’


7. La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los hombres, persuadidos de su vocación eficaz, se aseguren de su elección eterna,’ y atendiendo a la voluntad revelada en la palabra de Dios, cedan la obediencia a ella. De esta manera la doctrina dicha proporcionará motivos de alabanza,’ reverencia y admiración a Dios; y también de humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio
.

 
‘le. 46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18; 2 1:13; 1 Jn. 1:5; 3 4:27-28; Jn. 19:11; 4 23:19; Ef. 1:3-5 5 15:18; 6
9:11,13,16,18; 7 Ti. 5:21; Mt. 25:34; 8 1:5-6; 9 9:22,23; Jud. 4;
10 13:18; 2 Ti. 2:19; “Ef. 1:4,9,11; Ro. 8:30; 2 Ti. 1:9; 1 Te. 5:9; ‘ 9:13,16; Ef. 2:5,12; 13 P. 1:2; 2 Te. 2:13; ‘ Te. 5:9-10; ‘ 8:30; 2 Te. 2:13; 161 P. 1:5; ‘ 10:26; 17:9 6:64; 181 Ts. 1:4-5;
2 P. 1:10; ‘ 1:6; Ro. 11:33; 20 11:5,6,20; ‘Lc. 10:2
.
 
CAPITULO 4 - LA CREACION
 

1. En el principio agradó a Dios Padre, Hijo y Espfritu Santo, para la manifestación de la gloria de su poder, sabiduría y bondad eternas, crear o hacer el mundo y todas las cosas que en él están, ya sean visibles o invisibles, ene! espacio de seis días y todas muy buenas.


2. Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas, creó al hombre, varón y hembra, con alma racional e inmortal, y en toda manera posible les preparó para una vida en armonía con él. Fueron creados a su imagen, dotados de conocimiento, justicia y santidad verdadera, teniendo la ley de Dios escrita en su corazón, y dotados del poder de cumplirla; sin embargo, había la posibilidad de que la quebrantaran dejados a la libertad de su voluntad que era mudable.


3. Además de esta ley escrita en su corazón, recibieron el mandato de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, y mientras guardaron este mandaniiento, fueron felices, gozando de comunión con Dios, y teniendo dominio sobre las criaturas.

 
‘Jn. 1:2-3; He. 1:2 Job 26:13; 2 1:20; 3 1:16; Gn. 1:31; 4 1:27; 6 2:7; Ec. 7:29; Gn. 1:26; 7 2:14-15; 8 3:6; 9 2:17; ‘°Gn. 1:26,28.
 
CAPITULO 5 - PROVIDENCIA

1. Dios, el buen Creador de todo, en su poder y sabiduría infinita, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia. Dios cumple con los propósitos para los cuales El creó estas cosas, conforme a su presciencia infalible, y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.

2. Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, causa primera, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, de modo que nada ocurre por suerte o fuera de la esfera de su providencia; sin embargo, por la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sean necesaria, libre o contingentemente.

3. Dios en su providencia ordinaria hace uso de medios; a pesar de esto, El es libre para obrar sin ellos, sobre ellos, y contra ellos,’ según le plazca.

4. El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia de tal manera, que su propósito soberano se extiende aun hasta la primera caída y a dos los otros pecados de los ángeles y de los hombres, y esto no sólo por un mero permiso, sino q El sabia y poderosamente limita, ordena y gobierna, 2 en varias formas, las acciones pecaminosas de tpJ manera que éstas llevan a cabo sus designios santos, 3 de tal modo, que lo pecaminoso procede sólo de la criatura, y no de Dios, quien es justísimo y santísimo, y por eso, no es, ni puede ser el autor o aprobador del pecado.’

5. El todo sabio, justo y benigno Dios, a menudo deja por algún tiempo a sus hijos en las tentaciones multiformes y en la corrupción de sus propios corazones, a fin de corregirles de sus pecados anteriores o para descubrirles la fuerza oculta de la corrupción, para humillarlos, y para infundir en ellos el sentimiento de una dependencia más íntima y constante de El para su apoyo, y para hacerles más vigilantes contra todas las ocasiones futuras del pecado, y para otros muchos fines santos y justos. 15
Su santo y justo propósito es obrado de tal forma que todo lo que ocurre a sus elegidos es según su designio, para su gloria y para el bien de ellos.

6. En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus pecados anteriores, no sólo les retira su gracia por la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos y ejercitado sus corazónes, sino también algunas veces les retira los dones que ya tenían, y los deja expuestos a objetos ue son causa de pecado debido a la corrupción humana, O a la vez les entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás, de donde sucede que se endurecen bajo los mismos medios que Dios emplea para ablandar a los demás.

7. Así como la providencia de Dios alcanza, en general a todas las criaturas, así también de un modo especial cuida a su Iglesia y dispone todas las cosas para el bien
de ella.


‘He. 1:3; Job 38:11; le. 46:10-1F Sal. 135:6; 2 10:29-31; ‘Ef. 1:11 4 2:23; ‘Pr. 16:33; ‘Gn. 8:22 Hch. 27:31,44; le. 55:10-11; 8 1:7; ‘Ro. 4:19-21; ‘°Dn. 3:27; “Ro. 11:32-34; 2 S. 24:1; 1 Cr. 21:1; 122 R. 19:28; Sal. 76:10; ‘ 50:20 le. 10:6,7,12; 14 50:21; 1 Jn. 2:16; 152 Cr. 32:25-26 31; 2 Co. 12:7-9 “Ro. 8:28; ‘ 1:24-26,28; 11:7-8; “Dt. 29:4; ‘ 13:12; ‘°‘Dt. 2:30; 2 R. 8:12-13; 81:11-12; 2 Te. 2:10-12; Ex. 8:15,32; la. 6:9-10; 1 P. 2:7-8; ‘1 Ti. 4:10; Am. 9:8-9; la. 43:3-5.

 
CAPITULO 6 - LA CAlDA DEL HOMBRE, EL PECADO Y SU CASTIGO

1. El hombre, según vino de la mano de Dios, su Creador, era perfecto y limpio. La ley justa que Dios le dio hablaba de vida condicionada a su obediencia y amenazaba con muerte la desobediencia. La obediencia de Adán fue muy corta. Satanás usó la sutil serpiente para traer a Eva al pecado y entonces ella sedujo a Adán, quien sin ninguna fuerza de afuera, libremente violé la ley bajo la cual habían sido creados y también el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido. Agradó a Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado proponiéndose ordenarlo para su propia gloria.

2. Por este pecado, nuestros primeros padres cayeron de su justicia original y perdieron la comunión con Dios. El pecado de ellos nos envolvió a todos y, a través de este pecado, la muerte pasó a todos. Todos los hombres vinieron a ser muertos en pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerp.

3. Siendo ellos, la raíz de la raza humana, y por la ordenanza de Dios estando Adán en el lugar de toda la humanidad, la culpa de este pecado fue imputada a su posteridad, y la naturaleza corrompida se transmitió a aquella que desciende de ellos según la generación ordinaria. Todos los hombres, siendo concebidos en pecado’ y por naturaleza hijos sujetos a la ira de Dios, siervos del pecado y sujetos a la muerte, son dados a inexplicables miserias espirituales, temporeras y eternas, a no ser que el Señor Jesucristo los liberte.

4. De esta corrupción original, por la cual carecemos de disposición y aptitud para todo bien y estamos opuestoa este bien, así como enteramente inclinados a todo mal, dimanan todas nuestras transgresiones actuales.

5. Esta corrupción de naturaleza dura toda esta vida aún en aquellos que son regenerados;’ y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella son verdadera y propiamente pecado.’

 
‘Gn. 2:16-17; 2 3:12-13; 2 Co. 11:3; 3 3:23 4 5:12-21; 5 1:15; Gn. 6:5; Jer. 17:9; Rom. 3:10.19; Ro. 5:12.19; 1 Co. 15:21.22,4549; 7Sal. 51:5; Job 14:4; 8 2:3; 9 6:20; 5:12; ‘°He. 2:14-15; 1 Tes. 1:10; 1 8:7; Col. 1:21; ‘ 1:14; Mat. 15:19; Ro. 7:18,23; Ecles. 7:20; 1 Jn. 1:8; HR 7:23-25; CaL 5:17..
 
CAPITULO 7 - EL PACTO DE DIOS
 

1. La distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su Creador, sin embargo, ellas no podrán nunca llegar a vida espiritual, si no es por alguna condescendenciavoluntaria de parte de Dios, habiéndole placido a éste expresarla por medio de un pacto’

2. Además, ya que el hombre, por razón de su caída en el pecado, se colocó a sí mismo bajo la maldición de la ley de Dios, le plació al Señor hacer un pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente a los pecadores vida, y salvación por Jesucristo’ exigiéndoles la fe en éste para que puedan ser salvos, y prometiendo dar su Espíritu Santo a todos aquellos que ha ordenado para vida eterna, dándoles así voluntad y capacidad para creer.

3. El pacto de Dios es revelado en el evangelio; en- primer lugar a Adán en la promesa de salvación a travé - de la simiente de la mujer’ y luego, paso a paso hasta 1 entera revelación de salvación en el Nuevo Testamento. La salvación de los elegidos esta basada en un pacto ‘ redención que fue trazado en la eternidad entre if Padre e Hijo, y es ánicamente a través de la gracia ( en este pacto que todos los descendientes del Adán caído quienes han sido salvados, han obtenido vida e inniortalidad bendita, pues los términos de bendición que aplicaban a Adán en estado de inocencia no son aplicables a su posteridad para hacerles aceptables ante Dios

 
‘Lc. 17:10; Job 35:7,8; 2 2:17; Gal. 3:10; 3 8:3; Mr. 16:15 16; Jn. 3:16; 4 Jn. 6:44,45; Sal. 110:3; 5 3:15; ie. 1:11; II Tim. 19; Tito 1:2; 8 11:6,13; Rom. 4:1,2; Hech. 4:12; Jn. 8:56..
 
CAPITULO 8 - CRISTO EL MEDIADOR

1. Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entra para que fuese el Mediador entre Dios y el hombre, y como tal, El es Profeta, Sacerdote y Rey, el Salvador y cabeza de toda su Iglesia, el heredero de todas las cosas, y Juez de todo el mundo; desde la eternidad le dió Dios un pueblo para que fuese su simiente y para que a debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara.

2. El Hijo de Dios, la segunda persona de la santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con El, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó entre sí la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, mas sin pecado.’° Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María, una mujer perteneciente a la tribu de Judá. Es Espíritu Santo vino sobre ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue hecho El de una mujer, descendiente de Abraham y David. Así que, dos naturalezas perfectamente y distintas, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre.’

3. El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, y posee tdos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento,’ agradó al padre que en El habitase toda plenitud,’ a fin de que siendo santo?, inocente, inmaculado,’ lleno de gracia y de verdad,’ fuese del todo a?to para desempeñar los oficios de mediador y fiador. 8 Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado para ello por su Padre” quien puso en El todo juicio y poder y le autorizó para que desempeñara tales oficios.

4. El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para sí estos oficios, y para desempeñarlos, se puso bajo la ley, la que cumplió prfectamente. También sufrió el castigo ie nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido, pues El llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo; fue crucificado y murió, y permaneció baj el poder de la muerte, aun cuando no vio corru 6 Al tercer día se levantó de entre los muertos con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, con el cual también ascendió al cielo donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo, y cuando sea el fin del mundo volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles.

5. El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a El por el Padre. 34

6. Aun cuando el precio de redención no fue en verdad pagado, sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la serpiente, como el cordero inmolado desde la fundación del mundo; siendo El, el mismo ayer, hoy y por siempre.

7. Cristo en su oficio de mediador, obra conforme a sus dos naturalezas, haciendo por cada una de ésta lo que es propio de cada una de ellas; mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona denominada por la otra naturaleza.

8. A todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención, cierta y eficazmente les aplica comunica la misma, haciendo interceción por ellos, uniéndoles a El por su Espíritu, revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la salvación persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer, gobernando el corazón